Bajan cifras de mortalidad materna en comunidades indígenas del Cesar y Guajira

Compartir

Un esfuerzo conjunto entre comunidades indígenas, autoridades tradicionales y el sector salud ha marcado un antes y un después en la lucha contra la mortalidad materna en territorios ancestrales del Cesar y La Guajira. Más de 1.750 mujeres en riesgo durante el embarazo, parto y puerperio fueron salvadas en 2024, gracias a una estrategia integral liderada por Dusakawi EPSI, en alianza con instituciones prestadoras de servicios de salud (IPS) y líderes indígenas. Elaborar título diferente

El enfoque de atención, basado en la articulación de saberes ancestrales y la medicina occidental, ha permitido una respuesta más efectiva ante las complicaciones obstétricas, especialmente en zonas de difícil acceso. Las rondas médicas interculturales, con la participación de parteras tradicionales, médicos rurales y promotores comunitarios, han sido fundamentales para detectar a tiempo los factores de riesgo y activar rutas de atención oportuna.

ENFOQUE CULTURAL Y TERRITORIAL

La estrategia también contempla el respeto a las prácticas culturales, el fortalecimiento de la educación comunitaria en signos de alarma y la implementación de un sistema de transporte humanitario, que facilita el traslado urgente de gestantes a centros hospitalarios de mayor complejidad.

No obstante, las autoridades reconocen que persisten desafíos estructurales relacionados con las condiciones sociales, económicas y territoriales que incrementan la vulnerabilidad de las mujeres indígenas. A pesar de ello, se han alcanzado metas relevantes, como el tamizaje masivo de VIH en gestantes, lo que ha reducido el riesgo de transmisión madre-hijo, y la reducción del 50% en casos de sífilis congénita.

El enfoque también ha dado frutos en salud materno-infantil. Según datos de Dusakawi EPSI, la cobertura de vacunación en niños y niñas creció un 24.6%, protegiéndolos de enfermedades prevenibles. En la atención de enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, se reporta un incremento en la identificación y seguimiento de pacientes, con mejoras notables tanto en adultos mayores como en personas menores de 60 años.

De acuerdo con Alexander Araujo, asesor de la dirección del riesgo de Dusakawi EPSI, los indicadores de atención muestran una tendencia positiva: El ingreso de menores a programas de crecimiento y desarrollo pasó del 58% al 65%. La consulta de planificación familiar aumentó del 17% al 25%, y el acceso a métodos anticonceptivos se mantuvo en 58%. En la ruta materno-perinatal, la captación temprana de gestantes creció del 41% al 45.7%. El tamizaje de VIH en embarazadas mejoró del 90% al 93.38%, gracias a pruebas rápidas aplicadas en territorio.

A pesar de los avances, en 2024 se reportaron 11 muertes maternas, lo que representa una razón de 240 por cada 100.000 nacidos vivos. Esta cifra, aunque menor que en años anteriores, subraya la importancia de seguir fortaleciendo las estrategias con un enfoque diferencial que reconozca las particularidades culturales y sociales de las comunidades indígenas.

COMPROMISO CON LA VIDA

La experiencia vivida en el Cesar y La Guajira demuestra que es posible reducir las brechas en salud con acciones coordinadas, culturalmente pertinentes y basadas en el respeto mutuo. Las autoridades de salud esperan que este modelo se consolide y se replique en otras regiones del país donde las mujeres indígenas enfrentan similares desafíos.


Compartir