Clanes políticos y la disputa por la curul de paz en Montes de María

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En los Montes de María, uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado en Colombia, la disputa por la curul de paz, creada para garantizar representación política a las víctimas,  enfrenta a la reconocida lideresa Mayerlis Angarita Robles con una estructura política y familiar que ha venido consolidando poder en el departamento de Sucre.

Según reveló La Silla Vacía, la candidatura de Angarita, fundadora de la red de mujeres Narrar para Vivir, compite contra el grupo que respalda la reelección del actual representante de la curul, Luis Ramiro Ricardo Buelvas, vinculado al clan Ricardo Cantillo. Esta familia controla desde 2020 las alcaldías de Ovejas, San Onofre y Morroa, y ha tejido una red de alianzas políticas y burocráticas en la subregión.

La investigación detalla que el clan tiene como jefe natural a Freddy Ricardo y que mantiene vínculos familiares directos con alcaldes en ejercicio y con el propio congresista. El 10 de enero, en Ovejas, se realizó una reunión de nueve alcaldes de municipios de Sucre y Bolívar que votan en esta circunscripción especial. Aunque públicamente se habló de un encuentro para “unificar visión regional”, fuentes consultadas por el medio señalaron que el tema central habría sido la estrategia para asegurar la permanencia de Ricardo en la curul.

De acuerdo con testimonios, líderes campesinos habrían recibido ofrecimientos relacionados con cupos universitarios, programas agrícolas y otros beneficios a cambio de apoyo electoral. En ese entramado también aparece la influencia en la Universidad de Sucre y en la autoridad ambiental Carsucre, entidades que, según las fuentes citadas, estarían siendo utilizadas como plataforma de poder político.

La universidad es dirigida actualmente por Johnny Avendaño Estrada, señalado como figura clave de un grupo conocido en corrillos políticos como “Unicar”, que actuaría en alianza con sectores del clan Ricardo. Tanto Avendaño como el diputado Jorge Pérez Vides negaron las acusaciones de clientelismo.

En paralelo, la contienda ha involucrado movimientos estratégicos de otros caciques regionales como el alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, y el exgobernador Héctor Olimpo Espinosa, quienes, según versiones recogidas por el medio, habrían tenido acercamientos iniciales con la campaña de Angarita para frenar el avance del bloque Ricardo-Unicar, aunque sin que ese respaldo se consolidara.

En medio de esta disputa, Mayerlis Angarita denunció amenazas de muerte recibidas por WhatsApp, presiones para retirar su candidatura a cambio de dinero y un presunto trasteo de votantes urbanos hacia zonas rurales —las únicas habilitadas para votar en estas curules—. También pidió la intervención de las autoridades, mientras la Defensoría del Pueblo emitió una alerta temprana por presencia de grupos ilegales en zonas de Sucre.

La contienda en Montes de María no solo evidencia la desigualdad en recursos y maquinaria política frente a candidaturas de base social, sino que reabre el debate sobre la posible cooptación de las curules de paz por estructuras tradicionales de poder en territorios que fueron símbolo del horror paramilitar y del proceso de transición tras el acuerdo con las FARC.


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