Con fe y esperanza, fieles viven hoy la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén

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Por: Maye Rodríguez

Con fe católica y encomendados a la voluntad de Dios, los vallenatos viven hoy la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, el inicio de la Semana Santa. Un Domingo de Ramos, que a causa de la pandemia, se celebra con restricciones, pero con la tarea de fortalecer la espiritualidad y transformación en el Señor.

En el 2020, el Domingo de Ramos se vivió de manera virtual, estrictamente en familia a través de la conformación de una Iglesia doméstica. Para este año, y por disposiciones del Ministerio de Salud, se permitirá la presencialidad con el control de aforo en los templos y sin procesiones, esto con el objetivo de evitar aglomeraciones que puedan acelerar el contagio por Covid-19, y más aún, que hoy el departamento del Cesar ha sido declarado en alerta naranja por la ocupación de camas de UCI Covid.

Hoy también se inicia la Semana Mayor, periodo de recogimiento, reflexión, ayuno y oración para conmemorar la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

En el calendario litúrgico, el Domingo de Ramos se ubica como el último domingo antes de Pascua, y que marca el inicio de los días santos.

En este día se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, según La Biblia, el profeta llegó a la ciudad para celebrar el inicio de la Pascua montado en un burro que le pidió a sus discípulos, mientras en las calles sus seguidores lo recibieron con ramos de palmas mientras lo aclamaban como el Mesías.

“El Domingo de Ramos es el sexto y último domingo de Cuaresma y el comienzo de la Semana Santa, un domingo del más alto rango, en el que no se permite siquiera conmemoración de ningún tipo en la misa. En el derecho común marca el comienzo de los deberes de la Pascua”, según lo ha divulgado la Conferencia Episcopal de Colombia.

Doriam Rocha, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción en Valledupar, manifestó que la celebración no se pospone, se vive en familia, con ramas de cualquier árbol y en un altar cargado de unión y esperanza. Aunque este año se permite un aforo controlado en los templos, el mensaje es vivirlo desde casa, y para ello seguirán dispuestas las redes sociales como Facebook, Instagram, YouTube y Twitter.

Indicó que esta vez el mensaje es hacer de los hogares y del seno de la familia una iglesia doméstica, la  transmisión de la fe viene desde el hogar, desde la casa; ella es la iglesia doméstica.


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