Condiciones climatológicas habrían causado tragedia aérea en Norte de Santander

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Las autoridades aeronáuticas continúan con las investigaciones para esclarecer las causas del accidente del avión Beechcraft 1900 de la aerolínea Satena, matrícula HK-4709, que se estrelló el pasado 28 de enero en una zona montañosa de la vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén, Norte de Santander, dejando un saldo de 15 víctimas mortales y ningún sobreviviente.

La aeronave cubría la ruta Cúcuta–Ocaña y tenía previsto aterrizar en el aeropuerto Aguas Claras a las 12:10 del mediodía. Sin embargo, el último contacto con la torre de control se registró a las 11:54 a. m., minutos antes del impacto.

Una de las principales hipótesis que manejan las autoridades apunta a las difíciles condiciones meteorológicas de la zona en el momento del accidente. Testigos aseguran que una densa niebla cubría las montañas, reduciendo de forma considerable la visibilidad. El campesino Libardo Ascanio, uno de los primeros en llegar al lugar, relató que el avión habría intentado maniobrar entre la neblina antes de precipitarse. “Ellos trataron con la niebla y pasaron un filo, y yo creo que vinieron abajo. Con una falla, si no sube, nada”, expresó.

¿Falla por combustible?

Otra versión surgida entre algunos habitantes de la zona señala una posible falta de combustible, debido a que tras el impacto no se registraron explosiones. Según esta hipótesis, el avión habría tenido un consumo excesivo o insuficiencia de gasolina.

No obstante, esta teoría ha sido considerada preliminar y poco respaldada por las autoridades, que insisten en esperar los resultados técnicos de la investigación forense y del análisis de la aeronave. De acuerdo con la Aeronáutica Civil, el Beechcraft 1900 fue fabricado en 1995 y acumulaba cerca de 32.000 horas de vuelo. Sus motores registraban 28.000 y 31.000 horas respectivamente, y contaba con la documentación y permisos de operación al día.

Estos datos, según los organismos de control, descartan por ahora irregularidades administrativas, aunque no excluyen posibles fallas técnicas que siguen siendo evaluadas. Mientras avanzan los peritajes, equipos especializados analizan registros de vuelo, condiciones climáticas, mantenimiento de la aeronave y testimonios de testigos para determinar con precisión qué provocó la tragedia aérea.

 

 


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