Este fin de semana, el presidente de la República, Iván Duque, visitó Santa Marta bajo un fuerte operativo de seguridad, en un acto que en principio se interpretaba como una forma de vincularse la conmemoración por los 496 años de la fundación de Santa Marta, como un aliciente tras un 2020 y 2021 complejo por cuenta del Covid-19. Sin embargo, se conoció que la la visita tenía otro propósito.
El mandatario llegó a la capital del Magdalena exclusivamente a participar, en la mansión El Mayor, propiedad de la familia Diazgranados, de la condecoración de un miembro de ese clan, Sergio Diazgranados, con la Gran Cruz de Boyacá. Por todo lo alto, el mandatario otorgó la distinción, entre otras cosas, tras el reciente nombramiento del también exministro como presidente de la Corporación Andina de Fomento, CAF.
Entre los invitados estuvo Juan Pablo Diazgranados, exalcalde de Santa Marta con una pésima gestión que derivó en situaciones como la quiebra de la red de salud local y que hoy es viceministro de su gobierno, y Eduardo Diazgranados, excongresista que está siendo investigado por la Corte Suprema de Justicia por presuntos vínculos con el exsenador Musa Besaile para mediar en contratación estatal a cambio de presuntas comisiones que, al parecer, financiarían sus campañas políticas.
Cabe recordar que las relaciones de Duque y la familia Diazgranados viene de tiempo atrás. De hecho, fue con la anuencia de varios miembros de este grupo político que se nombró a Andrés Rugeles como alcalde encargado de la ciudad por cinco meses, en 2019. Una gestión que, entre otras cosas, dejó como consecuencia la paralización de proyectos estratégicos emprendidos por el entonces alcalde Rafael Martínez.
