El homicidio de una pareja, quienes presuntamente eran integrantes de un grupo armado, ha agravado la ola de violencia en la zona rural de Simití, sur de Bolívar, donde los desplazados piden retomar los diálogos entre el Gobierno y el ELN.
Los constantes enfrentamientos entre el Clan del Golfo, disidencias armadas y el ELN provocaron el desplazamiento de 150 campesinos del corregimiento de El Diamante. Ante el desespero y el temor de perder la vida por el recrudecimiento de la violencia, la comunidad decidió trasladarse al casco urbano de la población.
“Nosotros estamos acá por la violencia que se reactivó en nuestro territorio por los actores armados, quienes nos vienen involucrando en sus guerras. La comunidad está afectada psicológicamente, otros corren riesgo por amenazas, extorsiones y asesinatos. Nos hemos desplazado para dejar que los actores armados se queden solos y la población civil se salga del medio”, denunció un líder.
Los líderes sociales denunciaron que estas bandas se pelean el control del territorio con el propósito de desarrollar sus actividades delincuenciales como siembra de coca y minería ilegal. La comunidad pidió al Gobierno Nacional retomar una mesa de diálogo con los grupos armados y mayor inversión social.
“Queremos que se reactive la mesa con el ELN y las Autodefensas para que el río de sangre y los desplazamientos empiecen a parar y podamos vivir en paz. Queremos más inversión social que hagan presencia en el territorio, pero no militarmente”, aseveró el líder.
