Las intensas lluvias y fuertes vientos provocados por un frente frío inusual para esta época mantienen en emergencia a gran parte de la región Caribe, con inundaciones, daños en vías, afectaciones eléctricas y miles de familias damnificadas.
En Córdoba, el departamento más golpeado, se reportan afectaciones en 17 municipios. Canalete registra unas 600 familias damnificadas y vías principales inundadas. Además, colapsó el puente sobre el arroyo Jején entre Chimá y Tuchín, y varias carreteras permanecen intransitables. La Gobernación declaró calamidad pública y ordenó evacuaciones preventivas por el aumento del caudal del río Sinú tras descargas de la represa de Urrá.
En Sucre, la Mojana presenta poblaciones inundadas por el boquete de Cara ‘e gato, con alerta roja hidrológica en el sur del departamento. En el Golfo de Morrosquillo las playas fueron cerradas por oleaje superior a los tres metros, situación que ya dejó una persona fallecida por inmersión en Coveñas.
En La Guajira, más de 20 mil personas resultaron afectadas en Riohacha tras más de 12 horas continuas de lluvias, con barrios anegados y graves problemas de movilidad. También se reportan emergencias en San Juan del Cesar, Villanueva y Dibulla.
En Magdalena, Santa Marta enfrenta inundaciones urbanas y caos vial, mientras pescadores de Taganga alertan por el fuerte oleaje que amenaza sus embarcaciones. En Atlántico, las autoridades marítimas prohibieron actividades en playas por vientos de hasta 56 km/h y olas de cuatro metros. En Puerto Colombia varios kioscos fueron derribados, afectando al sector turístico.
En Bolívar, Cartagena mantiene playas cerradas y se suspendieron eventos como la final del Festival del Frito Cartagenero debido a las lluvias persistentes. El Ideam advirtió que las precipitaciones y tormentas eléctricas podrían continuar hasta mitad de semana, mientras los organismos de gestión del riesgo permanecen en alerta ante el aumento de emergencias en zonas urbanas y rurales del Caribe colombiano.
Las autoridades han reiterado el llamado a la ciudadanía para acatar las recomendaciones oficiales, evitar zonas de riesgo, mantenerse informada a través de los canales institucionales y reportar cualquier emergencia a los organismos de socorro. Mientras persista este fenómeno, se mantendrá la evaluación constante del comportamiento climático y la adopción de nuevas medidas preventivas para salvaguardar a la población.
