Los hechos de violencia que se presentaron durante el conflicto armado en el departamento del Cesar, y que afectó al pueblo Arhuaco y campesinos de la zona, fueron plasmados en varios informes que este sector de la población entregó a la Jurisdicción Especial para La Paz (JEP), durante una audiencia realizada en Valledupar.
‘Huellas de un territorio que existe’, es el informe entregado a los magistrados de la Sala de Reconocimiento de la JEP, quienes reconocieron que la etnia y la Sierra Nevada de Santa Marta son fundamentales para el trabajo que adelanta esta jurisdicción.
Para la JEP, esta región reviste una gran importancia y también para la Procuraduría General de la Nación, manifestó el procurador delegado ante la JEP, Alonso Pío Fernández.
Por otro lado, la Empresa Comunitaria de Productores Agropecuarios del Cesar, Soprasar, presentó el informe ‘Sueños de esperanza y paz’, que fue documentado por la Corporación Colombia de Investigaciones Jurídicas, Económicas y Sociales, Resarcir.
“Necesitamos la verdad y por eso les vamos a corresponder desde la magistratura. La paz territorial es nuestro horizonte”, expresó la magistrada Belkis Izquierdo, presidenta de la Sala de Reconocimiento de la JEP.
