Más de 28.300 hectáreas para campesinos y comunidades étnicas en el Cesar

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Reforma Agraria en Cesar: 28.323 hectáreas para campesinos y comunidades étnicas

En menos de tres años de Gobierno del presidente Gustavo Petro, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) ha adjudicado más de 21 veces las 1.311 hectáreas entregadas durante el cuatrienio anterior, consolidando así uno de los avances más significativos en materia de Reforma Agraria en el país.

Este proceso ha tenido un impacto notable en el departamento del Cesar, donde miles de hectáreas han sido entregadas a campesinos, comunidades étnicas y víctimas del conflicto armado. Para muchos, se trata de una reparación histórica y una oportunidad para transformar su realidad social y económica. “Vamos a recuperar la tierra de la nación bajo tres fuentes: tierra del Fondo para la Reparación a las Víctimas, 4.500 hectáreas; tierra de la Sociedad de Activos Especiales, alrededor de 11.200 hectáreas, y bienes baldíos de la nación en la Ciénaga de Zapatosa, que ronda las 15.000 hectáreas”, explicó el director de la ANT, Juan Felipe Harman.

Una de las voces más representativas del proceso es Jhon Elkin Prieto, campesino y propietario del predio La Oficina en Chimichagua, quien resaltó la diferencia que ha hecho este Gobierno: “Durante mucho tiempo vivimos en la miseria, obligados a arrendar tierra para producir. Hoy sembramos en nuestras propias parcelas y vemos cómo el agro fortalece la economía del país.”

El proceso también ha implicado la recuperación de terrenos que en el pasado estuvieron controlados por el narcotráfico y grupos paramilitares. Según la asesora de la Dirección General de la ANT, Alexandra Pineda Ortiz, más de 3.500 hectáreas han sido recuperadas y entregadas a 900 campesinos y campesinas.

“Son avances históricos que no se pueden negar”, afirmó Pineda. “Las tierras que antes estuvieron en manos del crimen ahora están en producción, generando vida y esperanza”. Uno de estos casos emblemáticos es el predio La Floresta, antes propiedad del exparamilitar condenado ‘Juancho Prada’, hoy gestionado por una organización campesina liderada por Audén Ballena.

“Esta tierra representa la lucha de muchos líderes sociales que entregaron su vida por este sueño. No la queremos para negocio, sino para sembrar y garantizar la soberanía alimentaria de nuestra región”, expresó Ballena. En memoria de líderes asesinados como Teófilo Acuña y Jorge Tafur, la comunidad honra su legado con trabajo colectivo y producción sostenible.

 

 


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