El Ministerio de Agricultura anunció la construcción de una hoja de ruta sectorial para enfrentar los efectos del frente frío que afecta a la región Caribe, especialmente a los departamentos de Córdoba y Sucre, donde las inundaciones han generado graves impactos en la infraestructura rural y productiva.
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, informó que más de 50.000 familias han visto sus cultivos y bienes bajo el agua como consecuencia de la emergencia climática. Según explicó, actualmente se adelanta la cuantificación de los procesos de drenaje y recuperación de suelos para restablecer cultivos de patilla, maíz y yuca, así como la reactivación de la actividad pecuaria, particularmente la ganadería bovina.
En el corto plazo, la estrategia contempla la movilización y reubicación de animales, el suministro de alimentación para el ganado y la compra de alimentos frescos para el consumo humano. Asimismo, se adoptarán medidas administrativas, reglamentarias y legales —tanto ordinarias como extraordinarias— para facilitar la recuperación de los suelos con vocación agropecuaria y preparar nuevos ciclos productivos una vez se logre el drenaje de las zonas inundadas.
En el frente financiero, el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro) instruyó la refinanciación de la cartera de pequeños, medianos y grandes productores afectados. El Banco Agrario ya inició presencia en territorio y se espera que otras entidades financieras que otorgan créditos de fomento se sumen a los procesos de alivio.
El Gobierno también evalúa la compra de cartera y la recomposición de créditos para pequeños y medianos productores. En los departamentos afectados existe una cartera vigente de 1,2 billones de pesos correspondiente a pequeños productores de bajos ingresos, lo que representa un importante reto financiero en medio de la emergencia. De manera paralela, la Agencia Nacional de Tierras trabaja en el rescate de ciénagas desecadas para restablecer los flujos hídricos naturales de la región, mientras que la Agencia de Desarrollo Rural asumirá los procesos de drenaje de tierras inundadas. La Unidad de Planeación Rural Agropecuaria adelanta un registro detallado de hectáreas, cultivos y afectaciones pecuarias para dimensionar el impacto y orientar el proceso de recuperación productiva.
