El Gobierno nacional oficializó la entrega de recursos directos a los pueblos Arhuaco, la comunidad de Taganga y la Confederación Indígena Tayrona mediante el Fondo para la Vida, con el propósito de restaurar ecosistemas estratégicos en la Sierra Nevada de Santa Marta y fortalecer la gobernanza ambiental de los pueblos originarios. La iniciativa reconoce los conocimientos ancestrales como base fundamental para la acción climática en el territorio.
Durante el anuncio, la ministra (e) de Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres, señaló que la inversión representa un avance hacia una política ambiental que articula saberes tradicionales y herramientas técnicas, permitiendo que las comunidades ejerzan su autoridad ambiental desde sus propios sistemas de conocimiento y gobierno.
La estrategia se implementará en los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar, y se estructura en tres líneas principales. La primera, denominada Soberanía Arhuaca, prioriza la protección de la Línea Negra mediante la construcción de Kankurnas y el fortalecimiento de huertas tradicionales, con el fin de consolidar la gobernanza territorial y cultural.
En segundo lugar, el componente de Resiliencia en Taganga contempla la recuperación de prácticas de pesca ancestral, el control de especies invasoras y el impulso del etnoturismo comunitario como alternativa económica sostenible. La tercera línea se enfoca en la restauración del bosque seco en la zona oriental de la Sierra, donde se intervendrán 206 hectáreas mediante procesos de monitoreo comunitario inspirados en la Ley de Origen.
