La situación en la Sierra Nevada de Santa Marta continúa agravándose para las comunidades indígenas Arhuacas, que permanecen confinadas en medio de enfrentamientos armados sin recibir atención humanitaria oportuna por parte del Estado.
Según reportes de autoridades locales, decenas de familias han quedado atrapadas en sus territorios tras los choques entre grupos ilegales que se disputan el control de la zona, lo que ha generado un escenario de riesgo constante y limitaciones para el acceso a alimentos, agua potable y atención médica.
El censo preliminar advierte que alrededor de 80 hogares han resultado afectados en sectores como Cerro Azul, mientras que los resguardos de Serankwa y Dwanawimaku enfrentan condiciones críticas desde inicios de marzo, cuando se intensificaron los combates.
«Líderes indígenas han alertado que, pese a la presencia de misiones humanitarias, la ayuda sigue siendo insuficiente y no ha logrado cubrir las necesidades básicas de la población.»
Además, denuncian retrasos en la distribución de toneladas de asistencia que permanecen represadas en el municipio.
Ante este panorama, voceros del pueblo Arhuaco reiteraron el llamado urgente al Gobierno Nacional para que coordine acciones efectivas que permitan el ingreso de ayudas, garantice la seguridad en el territorio y establezca condiciones para un retorno seguro de las comunidades desplazadas.
La incertidumbre persiste entre las familias afectadas, que temen nuevos enfrentamientos mientras esperan una respuesta más contundente de las autoridades.
