Sicariato y criminalidad juvenil, focos críticos en balance de seguridad de MinDefensa

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Lucha anticrimen ha neutralizado más de 16 mil integrantes de grupos armados y recuperado casi 70 mil armas en tres años

El más reciente balance operacional del Ministerio de Defensa reveló significativos avances en la lucha contra los grupos armados y el narcotráfico en el país. Según el informe presentado en el Consejo de Ministros de este martes 19 de agosto, se han neutralizado 16.400 integrantes de estructuras ilegales, recuperado 67.502 armas e incautado 2.253 toneladas de cocaína, equivalentes a más de 6.000 millones de dosis que no llegaron a los mercados internacionales.

La estrategia denominada 70–30, que combina un 70 % de acción unificada del Estado en prevención y un 30 % de operaciones militares y de Policía, permitió además una reducción del 46 % en el reclutamiento ilícito de menores, evitando que 247 niños y adolescentes fueran vinculados a grupos armados. No obstante, detrás de estos logros persiste un fenómeno que preocupa a las autoridades: el sicariato sigue siendo la principal causa de homicidios en Colombia.

De acuerdo con el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, los homicidios en el país están ligados principalmente a venganzas, retaliaciones, tráfico de estupefacientes y hechos de intolerancia en contextos urbanos.

Las cifras revelan que: 61 % de los homicidios se deben a sicariato asociado con retaliaciones, microtráfico y conflictos sociales. 19 % corresponde a riñas. 6 % a violencia intrafamiliar. Solo 2 % a ataques de grupos armados residuales.

El informe también refleja una realidad inquietante: el 68 % de los niños y adolescentes asesinados en Colombia están vinculados a conflictos derivados del tráfico de drogas. En los últimos tres años, 764 menores de edad han sido aprehendidos por homicidio intencional, de los cuales el 83 % en flagrancia. Según el director de la Policía Nacional, general Carlos Fernando Triana, estos jóvenes son instrumentalizados por estructuras criminales para ejecutar delitos de alto riesgo, bajo la lógica de que, al ser menores, enfrentan penas más bajas.

 

 

 


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