La tala de árboles en la Sierra Nevada de Santa Marta sigue afectando a las comunidades indígenas que ahí habitan. Una de estas es Windiwa, que pertenece al municipio de Fundación, Magdalena, hasta donde llegó el defensor del Pueblo, Cargos Camargo, quien confirmó que esta práctica, además de la quema de bosques está siendo perjudicial.
El funcionario sostuvo un diálogo con los mamos y el Cabildo, quienes manifestaron que sus principales preocupaciones están asociadas al daño que personas ajenas a su comunidad le vienen ocasionando a la naturaleza.
“Nuestro equipo en el territorio ha podido corroborar las afectaciones al medio ambiente que se han venido registrando por cuenta de la tala indiscriminada de árboles nativos, la quema de bosques y la apertura de vías de manera ilegal dentro del resguardo”, destacó el defensor del Pueblo.

De otro lado, agregó que “según el informe de seguimiento que adelantamos en noviembre pasado a nuestra alerta temprana 044 de 2019, el pueblo arhuaco sigue amenazado física y culturalmente por el conflicto. La presencia de actores armados ilegales en el territorio mantiene en permanente riesgo a las comunidades de la Sierra Nevada”.
