El legendario acordeonero fue exaltado en Rebolo, el barrio donde creció y comenzó a construir una trayectoria que lo convirtió en referente de la música popular colombiana.
La historia musical de Aníbal Velásquez quedó plasmada en dos murales de ‘La Calle del Picó’, en el barrio Rebolo de Barranquilla. El homenajeado, quien cumplió 90 años el pasado 3 de julio, acudió al lugar para firmar una de las obras que recoge su imagen con el acordeón y su característico sombrero negro.
El reconocimiento llevó al llamado ‘Rey de la Guaracha’ a recordar sus raíces, las vivencias de su infancia y los escenarios nacionales e internacionales en los que ha presentado su música. Su presencia en el sector también despertó recuerdos ligados a una carrera que dejó canciones populares como La brujita, El turco perro y La cachiporra.
Las pinturas no solo destacan el rostro del artista, sino también parte de su repertorio, que durante décadas ha acompañado las celebraciones de miles de seguidores. A sus 90 años, Velásquez mantiene su vínculo con el acordeón y con los ritmos que marcaron su identidad artística.
Durante el encuentro, el músico manifestó que aspira a recibir otro reconocimiento en Barranquilla: una estatua en un espacio público. Considera que su aporte a la música y la representación de Colombia en el exterior justifican que su figura tenga un monumento permanente en la ciudad.
Velásquez expresó su satisfacción por el homenaje en el barrio donde creció, pero reiteró que una escultura sería una manera de preservar su legado para las nuevas generaciones. Su petición queda planteada ante las autoridades locales, mientras los dos murales se suman a las expresiones culturales que mantienen viva la memoria musical de Rebolo.
