La crisis financiera que golpea al Nuevo Hospital de Bocagrande encendió las alarmas en Cartagena y obligó a la Procuraduría General de la Nación a intervenir para evitar que el centro asistencial suspenda la atención a miles de usuarios.
En una mesa de trabajo fueron convocados directivos del hospital, representantes de la Superintendencia Nacional de Salud, Coosalud, Sura, Salud Total, el Dadis, la Secretaría de Salud de Bolívar y la Gobernación, con el objetivo de encontrar una salida inmediata a la difícil situación económica que enfrenta la institución.
Durante la reunión se revisó el estado de las finanzas del hospital, las millonarias deudas con proveedores y trabajadores, así como alternativas para garantizar la continuidad de los servicios médicos.
Uno de los principales acuerdos fue avanzar en un plan de pagos con las EPS, especialmente con Coosalud, para responder a las obligaciones pendientes con el personal de salud, cuya protesta había complicado aún más el panorama.
Asimismo, se acordó diseñar un plan de contingencia que permita asegurar la atención en urgencias y hospitalización mientras se estabiliza la operación del hospital. También quedó sobre la mesa la posibilidad de que el Hospital Universitario del Caribe asuma la administración del centro asistencial como una medida para fortalecer su funcionamiento.
LaRegional conoció que la Procuraduría mantendrá el seguimiento a los compromisos adquiridos, buscando evitar que la crisis se traduzca en una suspensión de los servicios de salud para los habitantes de Cartagena, Bolívar y gran parte de la región Caribe.
