Chicharrón acompañado de suero con trufas -Por: Felipe A. Priast

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Abelardo montando a caballo en los Llanos. Abelardo comiendo arroz de payaso en Barranquilla. Abelardo comiendo empanadas con su mujer en el interior de su camioneta blindada. Abelardo probando bebidas alcoholicas en Buenaventura. Abelardo comiendo uchuvas en Corabastos. Abelardo bailando salsa en Cali. Abelardo bailando merengue en una cabina de radio. Abelardo mostrando su “paquete” en una entrevista. Abelardo haciendo chistes costeños en una emisora de radio en Barranquilla. Abelardo rezando con cristianos. Abelardo en la cabina de su avión. Abelardo tomando Macallan con hors d’ouvre de butifarra. Abelardo hablando en italiano.

Y el man llama a todo esto “De La Espriella Style”…

Entonces, yo me pregunto, ¿qué es lo que vende Abelardo? ¿El “De la Espriella Style” es qué? ¿Tú puedes comprar algo de lo que te venden en “El De la Espriella Style”?

Yo no entiendo al votante Abelardista. Si tú no puedes acceder al “De La Espriella Style”, o comprar algunos de estos “productos”, ¿qué es lo que estan siguiendo cuando siguen el “De la Espriella Style”? ¿Esa vaina para que sirve?

Yo les voy a decir lo que yo veo cuando veo un nuevo video de Abelardo: un programa de humor. Ese man es un comediante. Para mí, su corronchera de nuevo rico “showcased” en su tal “De la Espriella Style” es un programa de humor. Yo me meo de la risa cada vez que veo un video de Abelardo.

Los italianos tiene una expresión que es “sprezzatura”, que quiere decir, hacer las cosas con gracia, con naturalidad, algo parecido a la idea de “cool” de los americanos. Abelardo es el tipo más desprovisto de “sprezzatura” que existe, todo lo que hace en esos videos se ve postizo. Si sale a caballo, no sabe montar a caballo; si come empanada, se ve como un gañán comiendo empanada; si toma Macallan, se ve postizo junto a la botella de Macallan; si baila salsa, baila bien pero lo hace con un tono afectado, como actuado. Todo esto hace que el “De la Espriella Style” acabe como un programa de humor.

Es que comenzando por el título ya la vaina da risa: “De la Espriella Style”. ¿Esa vaina que es? ¿Un catálogo para corronchos nuevos ricos?

Lo chistoso de Abelardo es que el man está vendiendo su estilo de vida, sin darse cuenta que su estilo de vida es simplemente la historia de un nuevo rico. ¿Es eso lo que está vendiendo? ¿La historia de un nuevo rico?

Mi vínculo con Abelardo es un vínculo humorístico. Yo veo sus vainas para reírme, pero yo creo que él y sus seguidores quieren que lo veamos en serio, pero yo no puedo. Yo soy una víctima de mi educación y mi cosmopolitismo. Yo a ese man lo mido con un metro de verdaderas formas de buen gusto y de gran mundo, y bajo esa métrica queda como una mona vestida de seda. Los grandes magnates del mundo no se comportan como Abelardo, la gente de gran sociedad, la gente del verdadero jet-set, no se expone ni revela su intimidad. El primer activo de alguien con clase, mundo y exposición cosmopolita es la privacidad y el recato. Abelardo vive en una “pecera” constante para que todo el mundo vea lo que hace, dice, come y bebe. El tipo es un ser humano “kitsch”, una vulgaridad ambulante.

El “De la Espriella Style” es como el “Show de las Kardasian”, un “reality” de una gente medio corroncha de Los Ángeles encabezado por Kim Kardasian, una vieja culona que ha hecho una vida de comerse basquetbolistas negros.

Pero es indudable que el “De la Espriella Style” es un hit, el tipo vende, al igual que las Kardasian, que se taparon en plata con su reality.

Y creo que estos shows como el de las Kardasian y el “De la Espriella Style” son exitosos porque la gente busca un “escapismo”, quiere ver gente con la que se puede relacionar social y racialmente gastando, comprando y viviendo con lujos.

La ambición de la gente normal, de la gente común y corriente, no es ser un príncipe o un miembro del jet-set global, como el Príncipe Harry, o los Santo Domingo, o Gianni Agnelli. Ellos saben que esa gente está en otra liga, que con ellos no se pueden relacionar. La gente común y corriente requiere de modelos más cerquita a ellos, y las Kardasian en Estados Unidos, y tipos como Abelardo en Colombia, llenan esa necesidad de consumo. La gente común y corriente quiere consumir nuevo rico medio plebe, aunque ustedes no lo crean. Alguien que tome Dom Perignon y lo acompañe con una carimañola; alguien que se vista de Armani para bailar champeta; alguien que se suba a una Cadillac Escalade full equipo y ponga en el reproductor de música un vallenato. La gente común y corriente quiere seguir teniendo su gustos corrientes, pero “potenciados” por la plata que ahora poseen. La gente no quiere ver a alguien como ellos que dejó de comer empanadas y chicharrón para pasar a comer caviar y trufas. Quiere ver que sus modelos sigan comiendo chicharrón y que lo acompañen con un suero con trufas.

Eso es lo que vende Abelardo: chicharrón acompañado de suero con trufas.

Y como Colombia es medio mafiosa, la comida del chicharrón con el suero con trufas toma lugar en una camioneta blindada. Ese es Abelardo.

Los movimientos y los gustos de Abelardo son tan obvios, y su cultura tan limitada, que a mí hasta me da un poco de pena verlo en su acto. Claramente él quiere vender otra idea, pero su acto se queda en un “Show de las Karadasians” para consumo local. El “De la Espriella Style” fracasa en su intento de cosmopolitismo porque es lobo, de gusto kitsch, obvio, provinciano. Pero tiene éxito en lo político porque el electorado colombiano está listo para consumir ese tipo de “producto” porque, como ya he dicho en otros posts, los cambios demográficos arrojan ahora una sociedad colombiana mayoritariamente “traquetizada” en sus gustos.

Por ahí estuve viendo los nombres de la gente que se ha unido a la campaña de Abelardo, y son todos comedores de chicharrón con suero con trufas: Marbelle, Piter Albeiro, una cantante vallenata corroncha llamada Ana del Castillo, Teófilo Gutiérrez, Carlos Alonso Lucio, es decir, gente de un origen menor de gustos traquetizados. Esa es la gente que hoy son mayoría en el país, y eso es una realidad. Y ese es el votante de Abelardo.

La pregunta que yo me hago es, ¿es la candidatura de Abelardo una gran jugada maestra de Uribe? Es decir, sabiendo que la sociedad colombiana se estaba moviendo en esa dirección, ¿está Uribe haciendo una “consulta en vivo” entre Abelardo y Paloma para ver en qué dirección se mueve el electorado?

Estoy comenzando a creer que Abelardo es un alfil de Uribe, y que este viejo zorro de la política, sabiendo que ya los políticos tradicionales no venden, ahora está vendiendo dizque “candidato independiente” para quitarle pueblo a Petro, usando a Abelardo. En otras palabras, Uribe puso a competir a Abelardo contra Paloma para ver qué escogía el electorado anti-izquierda, si una renovación incluyendo a una mujer y a un gay, o a un tipo emergente y medio traquetizado como Abelardo con un discurso duro anti-criminal y anti-guerrilla.

Creo que Uribe ya tiene su respuesta. Colombia quiere chicharrón con suero con trufas y Macallan con jugo de corozo.

Si eso es lo que está pasando, me le quito el sombrero a Uribe, porque habrá sido una jugada maestra. Hay razones para creer que este es el caso. Restrepo, el vice de Abelardo, es uribista. Y la camarilla de Barranquilla que apoya a Abelardo es toda uribista o cercana a Uribe.

Eso solo lo sabremos con seguridad si Abelardo resulta elegido. Si la mayoría de su gabinete sale del riñón de Uribe, tendremos la confirmación.

Uribismo re-inventado. Ya no es un partido de “paracos tira-plomo”, sino el partido del chicharrón con suero con trufas.

La política es dinámica, hay que acomodarse a los tiempos. “Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada”, decía el gran Willie Colón. Hoy cae del cielo Macallan con jugo de corozo, así que aprende a hacer jugo de corozo…


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