Una apuesta interinstitucional entre la Gobernación de Sucre, la Corporación Autónoma Regional de Sucre (Carsucre), la Dirección General Marítima (DIMAR), entre otras entidades, se está gestando para hacer un plan que permita contrarrestar la erosión costera y el deterioro que presentan algunos ecosistemas estratégicos en el Golfo de Morrosquillo.
Un equipo técnico de estas entidades inspeccionó el sistema manglárico del sector de la Boca Guacamaya, una zona que comprende 3650 hectáreas. Es un área protegida mediante Acuerdo del Consejo Directivo Carsucre, Resolución 010 del 1 de septiembre del 2008 y el Acuerdo Aclaratorio N. ° 0008 del 4 de diciembre del 2014.
El manglar Boca Guacamaya está ubicado en el sector de El Francés, en el municipio de Santiago de Tolú. Allí se realizó un sobrevuelo con drones, donde se busca determinar cómo ha ido aumentando la problemática de degradación de este ecosistema por la acción del hombre, a fin de tomar las medidas necesarias para la recuperación ambiental del área.
A lo largo de los 112 kilómetros lineales de costa que tiene Sucre se encuentra un deterioro en sus ecosistemas de manglares, en los municipios de Tolú, Coveñas y San Onofre. Entre las prácticas que más afectan los manglares están la tala indiscriminada y el aterramiento para construcción.
«La tala del manglar lo que hace es fragmentar el ecosistema, y, al fragmentarlo, se pierde la dinámica de este. El manglar está asociado a humedales. Entonces, si los humedales los rellenan cortan el flujo hídrico, y el mismo manglar, por esa misma presión, se va deteriorando y el ecosistema deja de prestar sus servicios ambientales», afirmó Tulio Ruiz Álvarez, funcionario de la Subdirección de Gestión Ambiental de Carsucre.
Entre los servicios ambientales que prestan estos ecosistemas está la producción de oxígeno y ser nicho para especies nativas. Los usos del parque Guacamayas tienen fines conservacionistas, de protección, el desarrollo del ecoturismo y la investigación científica.
«Es importante que todos estos ecosistemas se conozcan bien, de cuál es su dinámica, pero, además de eso, que se protejan, y una de las formas más eficientes para protegerlos es que toda la comunidad y las instituciones se unan en torno a esa protección a través de los instrumentos de planificación que existen, como los planes de gestión ambiental y los planes de ordenamiento territorial», enfatizó Ruiz Álvarez.
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Esta es la segunda visita de control y seguimiento que se hace en este año por parte de la Gobernación y Carsucre con el fin de construir estrategias y políticas de conservación de los ecosistemas marinos, entre estas el ordenamiento de zonas costeras.
El compromiso de Carsucre es rehacer el ordenamiento para saber cuántos ecosistemas de manglares se tienen actualmente, a fin de compararlos con los que se tenía en 2001 y tomar acciones.
Por su parte, el gobernador de Sucre tiene dentro de sus propósitos de gobierno el fortalecimiento de estos ecosistemas, para lo cual se expidió la Ordenanza 004 del 2020, a través de la cual se adoptó el Sistema Departamental de Áreas Protegidas de Sucre (SIDAP SUCRE); además, se desarrollarán proyectos de recuperación ambiental en el marco del Pacto Golfo de Morrosquillo.
«Estamos diseñando unas inversiones con el Gobierno nacional para recuperar playas, reforestar manglares, desarrollar obras de ingeniería, espolones, restauración de todos los sistemas naturales en aras de poder conservar nuestros ecosistemas, nuestro turismo de playa, procurar que nuestro turismo cada día sea más amigable con el medioambiente», expresó Héctor Olimpo Espinosa, gobernador de Sucre.
