Valledupar recuperó un escenario que hace parte de la génesis de su mayor patrimonio musical. La antigua casona de la Plaza Alfonso López, relacionada con la vida de Consuelo Araujonoguera, volvió a recibir visitantes y desde ahora funcionará como un espacio para conservar y divulgar la memoria de la cultura vallenata.
El inmueble, conocido como La Casona de Hernando Molina Céspedes, fue durante los años sesenta uno de los lugares donde se reunían personajes que soñaban con darle al vallenato una celebración propia. En 1968, las conversaciones entre Consuelo Araujonoguera, Alfonso López Michelsen, Rafael Escalona y otros protagonistas de la época contribuyeron a construir el proyecto que posteriormente se convertiría en el Festival de la Leyenda Vallenata.
La reapertura permitirá acercarse a la historia de ‘La Cacica’ desde fotografías y recuerdos que muestran distintas etapas de su vida, su entorno familiar y su relación con figuras determinantes para el desarrollo del Festival. El espacio busca que ese patrimonio no permanezca únicamente en los relatos de quienes vivieron aquella época, sino que pueda ser conocido por las nuevas generaciones.
Durante la jornada participaron Rodolfo Molina Araújo, presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y Yanelis González, secretaria de Cultura de Valledupar, quienes acompañaron este nuevo capítulo para uno de los inmuebles más representativos de la memoria cultural de la ciudad.
La Casona queda ahora como un lugar para volver sobre los pasos de quienes imaginaron un Festival capaz de poner al vallenato en el mapa cultural del país. Sus paredes, fotografías y recuerdos cuentan una historia que comenzó mucho antes de los grandes escenarios: cuando un grupo de amigos se atrevió a convertir una idea en una tradición que hoy identifica a Valledupar ante el mundo.
