Más que una obra de infraestructura, la doble calzada entre Ciénaga y Barranquilla se perfila como una intervención integral que busca equilibrar desarrollo, sostenibilidad y bienestar comunitario.
Con el inicio de los primeros 3,2 kilómetros, la administración departamental pone en marcha un plan que no solo mejorará la conectividad, sino que también transformará la vida de cientos de familias en la zona.
El proyecto, ejecutado bajo el esquema de Asociación Público-Privada Ruta Magdalena Sierra Mar, contempla una inversión significativa destinada tanto a la modernización vial como a acciones sociales sin precedentes en la región.
Entre ellas se destaca la construcción de asentamientos palafíticos para comunidades asentadas en áreas vulnerables de la Ciénaga Grande de Santa Marta, así como la adecuación de espacios comerciales dignos para vendedores tradicionales.
Esta estrategia, concebida desde etapas previas del proyecto, concentra recursos en soluciones directas para la población impactada, evitando la dispersión de inversiones y priorizando resultados tangibles.
Además, incluye medidas para la conservación ambiental, con énfasis en la protección de ecosistemas estratégicos y el fortalecimiento del potencial turístico del territorio.
De esta manera, la iniciativa se proyecta como un modelo que integra infraestructura con responsabilidad social, marcando un precedente en la forma de desarrollar grandes obras en el país.
