¿Qué se está moviendo en el Rosario Pumarejo este fin de semana?

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Por: Miguel Macea Di Martino

Hay decisiones administrativas que, aunque puedan estar amparadas en las facultades legales de una entidad, inevitablemente generan preguntas cuando ocurren en momentos poco habituales. Y eso es precisamente lo que sucede con la Resolución 560 del 22 de septiembre de 2026, firmada por la gerente interventora del Hospital Rosario Pumarejo de López, Lina María de Armas Daza.

Mediante ese acto administrativo fueron habilitados como días hábiles el sábado 26 y el domingo 27 de septiembre, exclusivamente para adelantar trámites relacionados con la gestión presupuestal y la contratación de la institución.

La pregunta no es si una entidad puede trabajar durante un fin de semana. Evidentemente, existen circunstancias administrativas que pueden justificarlo. La pregunta de fondo es qué se necesita tramitar durante esos dos días y por qué resulta necesario hacerlo precisamente en ese periodo.

La resolución deja un vacío que merece ser explicado públicamente: no identifica los contratos que serían objeto de trámite, tampoco relaciona contratistas, valores, objetos contractuales ni fuentes de financiación.

Y cuando se trata de un hospital público sometido a intervención, cada decisión relacionada con contratación y manejo presupuestal adquiere una importancia especial. No porque deba presumirse una irregularidad, sino porque la ciudadanía tiene derecho a conocer qué se está contratando, cuánto cuesta y cuál es la necesidad que se pretende atender.

Por eso, más que lanzar acusaciones, lo que corresponde es hacer preguntas.

¿Qué contratos serán tramitados durante este fin de semana? ¿Cuánto dinero comprometerán? ¿Quiénes serán los contratistas? ¿Qué servicios, bienes u obras serán contratados? ¿Cuál es la urgencia que justifica habilitar sábado y domingo como días hábiles?

La transparencia no debería aparecer después de que se firmen los contratos. Debería acompañar todo el proceso.

El Rosario Pumarejo es una institución fundamental para Valledupar y para buena parte del Cesar. Sus decisiones administrativas no son asuntos menores ni simples trámites de escritorio: detrás de cada contrato hay recursos públicos y, en muchos casos, necesidades relacionadas directamente con la atención de pacientes.

La propia institución dispone de mecanismos para publicar sus procesos contractuales y actos administrativos. Por eso, ahora corresponde esperar que los documentos que surjan de estas jornadas sean conocidos públicamente.

Si los contratos son necesarios, están debidamente soportados y cumplen con las reglas de contratación, la publicación de la información permitirá despejar cualquier duda.

Pero si durante un fin de semana se van a mover recursos y contratos del principal hospital público del departamento, la ciudadanía merece saber qué se está haciendo y por qué.

En asuntos de recursos públicos, preguntar no es atacar. Preguntar es ejercer control ciudadano.

Y en el Rosario Pumarejo, la pregunta queda abierta: ¿qué se está despachando este fin de semana?

Si quieres, también puedo hacerte una versión más agresiva y polémica, con un titular más fuerte al estilo editorial de La Regional, pero cuidando que no presente como hechos las posibles irregularidades que todavía no están demostradas.


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