¿Arremetida de las AGC en el Cesar, han ganado poder?

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Las comunidades de los corregimientos y veredas en el sur de Valledupar han dicho que sienten miedo de estar en sus territorios.  La poca presencia de la fuerza pública principalmente del Ejército incrementa este miedo.

El 9 de febrero en Guaymaral fue asesinado un pescador. La noche de ese día cuando Luis Guillermo Altamar estaba en su vivienda fue sacado por sujetos armados y se lo llevaron hasta la cancha del barrio donde lo ultimaron de varios impactos de arma de fuego.  Mismo móvil usado por las extintas Autodefensas Unidas de Colombia cuando llegaban a pueblos y arremetían contra las comunidades.

En ese entonces líderes del pueblo indicaron que no podían asegurar que grupo armado cometió el crimen, pero sí que en las noches principalmente hombres armados en motocicleta realizaban ‘patrullajes’.

Posteriormente el pasado fin de semana en el corregimiento de Mariangola fueron asesinados dos trabajadores de una finca.  Al lado de los cuerpos fueron encontrados panfletos alusivos de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

El modus operandi de este caso, fue que al menos 10 hombres armados llegaron a la estancia y se llevaron a tres trabajadores, entre ellos, un venezolano.  En el camino le preguntaron que si él también ‘era cuatrero’.

Momentos después lo dejan ir y le dicen que regrese a la finca y se encierre con las mujeres y niños.  Seguidamente escucharon varias detonaciones de arma de fuego.

Las víctimas de este caso fueron José Javier Reyes Peña y Eudo José Marín Giraldo, de 30 años respectivamente.

También en Aguachica la semana pasada fue asesinado en la invasión Las Vegas, Joel Enrique Calderón Barrios, de 32 años. A la víctima le dejaron un cartel de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

En todos estos casos la acción de las autoridades hasta el momento es realizar la inspección técnica de los cadáveres.

No se han conocido capturas relacionada con estos homicidios.

No, obstante, transciende que estos asesinatos pueden ser cometidos por el Clan del Golfo que busca ganar territorio para el microtráfico.

 


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