Apreciado Henry:
Registro con mucha tristeza y desencanto que tu trivial propuesta de realizar una cruzada nacional para que los Puentes de La Reconciliación (Santa Lucía y Roncador) pasen a llamarse en adelante “Puentes de Magangué”, haya tenido alguna acogida entre la dirigencia cívica de la ciudad cuando en realidad debiera estarse proponiendo otras cosas más importantes para este municipio que hoy se encuentra en franca decadencia.
Sea lo primero decirte que disiento de esa propuesta por cuanto estos y los demás puentes construidos constituyen una reivindicación de los municipios de la isla de Mompox que por siglos vivieron confinados y en el más completo abandono. Por eso, el nombre de “Puentes de la Reconciliación” que por ley tienen, resulta el más apropiado y muy diciente por su justiciero propósito de reconciliar la Colombia confinada con la Colombia conectada.
Como bien sabes, he sido un férreo defensor de estos puentes, a pesar que en principio muchos dirigentes gremiales y políticos de la ciudad (no tu) se oponían al mismo porque amenazaba la economía magangueleña. Por ahí tengo los recortes de prensa y las notas de Facebook que escribí en defensa de los mismos. Hasta saqué un artículo que titulé «Los espantapájaros del desarrollo» contra esa oposición que los gremios y algunos dirigentes cívicos y políticos de Magangué hicieron a esta monumental obra.
Que bien que ahora que los puentes están construidos y en funcionamiento todos sean sus amigos y los defiendan. Pero pienso que lo menos importantes ahora es gastar energías en proponer campañas publicitarias y vallas gigantes para rebautizar el puente con un nombre excluyente. Eso no es lo más importante. Lo importante Henry, es que dirigentes gremiales como tu y cívicos y académicos, como los colegas del Centro de Historia, que los veo alborotados con tu propuesta, de la mano de la dirigencia política y de nosotros los planificadores, gastemos nuestras neuronas y nuestros esfuerzos para pensar y actuar sobre cómo vamos a resolver los retos que plantean LOS puentes de la Reconciliación (son 2, no uno) no solo para Magangué sino para toda la región y actuar en consecuencia. Ciertamente los puentes de La Reconciliación (como por Ley se denominan) constituyen una oportunidad para el desarrollo de Magangué, pero también una AMENAZA. Hoy son una AMENAZA, así en mayúsculas, porque de no PENSAR y ACTUAR rápido, la ciudad quedará aislada de sus beneficios.
Desde la Sociedad Portuaria propusimos la creación de un polígono logístico en la zona entre Yatí y Santafé (justamente donde comienza el complejo pontificio), y la construcción de un puerto multimodal (fluvial, férreo y carretero), proyectos que ni los alcaldes ni la clase política, ni los gremios (incluyéndote) creyeron y apoyaron. Todo lo contrario, le tiraron piedras porque la Sociedad Portuaria dizque era de los sincelejanos. Igualmente, esta entidad privada propuso la creación de una Zona Franca Agroindustrial en la zona norte de la ciudad (Yatí) para aprovechar las ventajas comparativas de contar con un puente y una vía nacional tan cercana, pero también todos hicieron mutis por el foro. Nadie le paró bolas a eso.
Lo de la variante Santafé- Camilo Torres, que fue una iniciativa de nosotros los de la Sociedad Portuaria y de PROPORTUARIA, que logramos que INVIAS hiciera los primeros estudios de preinversión, también ha quedado en el limbo. Si esa variante no se construye; si no se desarrollan proyectos como el de la Zona Franca Agroindustrial o un Parque Industrial; si no se desarrolla ese 1.4 km de zona portuaria que tiene Magangué entre Yatí y Santafé, la ciudad y el municipio habrá perdido una gran oportunidad para relanzar su desarrollo. Porque tu y todos sabemos que Magangué es una ciudad en franca decadencia, que perdió el mercado de La Mojana con la construcción de la Transversal San Marcos – Majagual – Guaranda; que la industria molinera sobrevive porque sus propietarios debieron comprar tierras en La Mojana sucreña y bolivarense para cultivar su propio arroz, o volverse prestamista de los cultivadores nativos para asegurar las cosechas. Igualmente, todos sabemos que Magangué perderá definitivamente el mercado de la isla de Mompox y del sur del Magdalena que en gran parte se lo ha ganado Mompox; que Magangué quedará a la vera del camino si no se reinventa porque la variante pasará lejos de la ciudad.
Por eso, apreciado Henry y apreciados compañeros dirigentes de Magangué, les invito a votar corriente por lo que realmente es importante, que es, cómo transformar las ventajas comparativas que tiene Magangué por tener en su territorio el 80% de la infraestructura de los puentes para convertirlas en ventajas competitivas en materia de desarrollo agroindustrial, logístico-portuario y turístico. Hasta el momento el único municipio que está aprovechando los Puentes de La Reconciliación es Cicuco. No más pásense por sus inmediaciones de la cabecera municipal y observen las cantidades de estaciones de servicios con hotelería incluida ya construidas y las que se vienen construyendo; los hermosos centros recreacionales en construcción y los proyectos turísticos en perspectiva a partir del aprovechamiento del caño Violo.
Lo otro importante es cómo construir una alianza estratégica con Mompox y demás municipios de la isla para sacarle el mayor provecho a los puentes especialmente en materia ecoturística. Sin duda alguna, Mompox se convertirá en el corto y mediano plazo en la ciudad más importante del sur del Caribe colombiano, superando a Magangué y Aguachica, por su posición geoestratégica, sus inigualables atractivos turísticos y la importancia que tiene para el alto gobierno. Sincelejo y el Morrosquillo constituye el otro eje geoeconómico con el que hay que buscar alianzas. Pero eso se logra siempre y cuando se deje de pensar que los mompoxinos y sincelejanos son enemigos de Magangué.
Por eso les invito a que dejemos de «pendejear» (como dice el alcalde Dau de Cartagena) en cosas vacuas, inicuas e inocuas como el nombre del puente, y dediquémonos a convocar a los demás estamentos de la sociedad magangueleña en derredor de temas realmente importantes como los antes señalados.
Lo que tenía que decir, lo he dicho!
Atentamente.
BERNARDO RAMIREZ DEL VALLE
Ciudadano Mompomagangueleño
