George Hodgson: Un guerrillero Raizal de San Andrés

Por: Héctor Mondragón Báez

En abril de 2018 se cumplieron noventa y un años del asesinato del general revolucionario George Montgomery Hodgson Bent, perteneciente al pueblo Raizal, quien pese al paso de los años todavía hoy es considerado como un verdadero héroe nacional por su pueblo. No son pocas las organizaciones Raizales que se asumen como herederas de su legado vital. Aquí se recobra una historia sobre su vida escrita hace ya varias décadas.

El general George Montgomery Hodgson Bent fue asesinado el 13 de abril de 1927. Había nacido el 10 de junio de 1884 en San Andrés (Isla), en donde los Raizales le recuerdan como a un héroe nacional. Los demás colombianos poco sabemos sobre este interesante personaje, cuya pista pude seguir después de haber entrevistado en diciembre de 1986 a Walwin Petersen Bent, un profesional experto en suelos, empresario agrícola por herencia e historiador en sus tiempos libres.

George Hodgson fue hijo de un maestro de escuela oriundo de Jamaica y de una sanandresana Raizal. Marchó con su familia a Bluefields, en la Costa Atlántica de Nicaragua, y allí se hizo dentista, vinculándose en 1907 a las tropas del intendente de la zona, general Juan José Estrada.

Todo esto puede saberse gracias a un valioso documento que guarda Petersen: el discurso que en las honras fúnebres pronunció Leonard Green, en el Club Unión de Bluefields.

Los pro-yanquis

El general liberal Juan José Estrada traicionó al presidente Zelaya y en alianza con los conservadores y con dinero yanqui tomó el gobierno. Pero Estrada no era el dueño del poder, sino los usamericanos, que poco después instalaron a unos títeres más de su gusto, mandando a Estrada a freír espárragos.

Después Hodgson se hizo un radical y apoyó una y otra vez los movimientos insurreccionales contra la oligarquía conservadora que se había instalado en el gobierno de Nicaragua.

En 1926, tras fracasar el “gobierno de transacción” liberal-conservador y tras producirse el golpe de Estado de Emiliano Chamorro, los liberales se rebelaron. Los primeros levantamientos se produjeron en la Costa Atlántica y su jefe visible y publicitado fue el general José María Moncada, un segundón de Estrada, en 1909, tan pro-yanqui como él. Pero no fue realmente Moncada quien comandó a los hombres en las primeras batallas, sino George Hodgson, quien con siete hombres tomó el cuartel de Bluefields y con las armas de los soldados dotó a más partidarios.

“El general Hodgson era en ese momento lo que hoy llamaríamos un guerrillero. Las armas las tomó del mismo enemigo porque en el primer ataque su gente tan sólo llevaba palos y machetes. Y después de Bluefields atacaron otras poblaciones de la Costa Atlántica”, afirma Petersen.

Celso Gordon

Uno de los hombres que luchó en los meses siguientes en las tropas de Hodgson vive aún (1987) en San Andrés. Tiene 87 años y “goza de buena salud física y mental”. Enrique Pusey Bent lo entrevistó para allegar datos para este ensayo, y Celso Gordon narró:

“Llegué a Bluefields en 1926 en el remolcador Rambler. Al mismo tiempo se supo que las tropas oficiales venían con refuerzos de la capital y por la noche fui enganchado (reclutado) por León Frankestein para pelear en las filas de Hodgson. Un sábado a las 12:00 de la noche, comenzaron las hostilidades. Hodgson adquirió las armas de un contrabandista llamado Bolkly. La primera refriega fue en el canal de Bluff. Eché plomo hasta que me salieron lágrimas en los ojos. Derrotamos a las tropas oficiales que intentaron en vano establecerse en el canal”.

Gordon recuerda a sus compañeros: Mano, Nelly, Cana, Mena Bulow y también Beltrán Sandoval, famoso porque asaltó los bancos de la Costa para financiar la revolución.

“Vaciamos los bancos de Puerto Cabezas y Brockman y con el dinero mandamos a comprar un “gunboat” (lancha armada) a México”. Gordon alude entonces a un gran éxito: la batalla del Lago Perlas. Tras esta victoria apareció en la Costa el máximo jefe de los rebeldes liberales: Juan Bautista Sacasa, gran amigo de los gringos. Pero las cosas cambiaron, porque los conservadores triunfaron en un importante enfrentamiento entre Muy Muy y Boaco. Sacasa abandonó la zona y Moncada quedó sitiado en El Bejuco, de donde fue rescatado por las tropas de Augusto César Sandino, quien acababa de tomarse Jinotega y salvar la revolución.

Sandino y Hodgson

Pero a todas estas cabe preguntarse ¿por qué ese abril de 1927 fue asesinado George Hodgson? La tradición Raizal de San Andrés afirma que “se oponía al tratado”. Lo mismo recuerda Celso Gordon. Walwin Petersen cree que el tratado en debate fue el Esguerra-Bárcenas, firmado entre Colombia y Nicaragua en marzo de 1928 y que no fue del gusto ni de los Raizales de Bluefields ni de los Raizales de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pues dividió otra vez el territorio de este pueblo, que ocupa tanto las islas como la Costa Atlántica centroamericana.

Pero era imposible oponerse a un tratado que aún no se estaba discutiendo. El tratado que sí se debatía en abril de 1927 fue el de paz, que firmaron los liberales y los conservadores nicaragüenses veinte días después del asesinato de Hodgson: el acuerdo de Espino Negro. Contra la firma de tal pacto contrarrevolucionario estaba Sandino. Por lo cual, también en abril de 1927, Moncada ordenó al coronel José Campos que emboscara y matara a Augusto César Sandino, operación que fracasó.

Si los entreguistas de la revolución fallaron por entonces en su plan de eliminar a Sandino, lograron deshacerse de Hodgson. Este fue invitado a un banquete para tratar lo relativo a los acuerdos de paz y allí fue envenenado. (Se acuerda uno del envenenamiento del líder Totoró José Gonzalo Sánchez, pero también del asesinato de Sandino siete años después).

Eliminado Hodgson, los planes de los yanquis que ocupaban Nicaragua y de sus títeres Sacasa y Moncada salieron adelante en la Costa Atlántica. Hodgson era un líder popular muy querido, especialmente por los Raizales. Aunque era de piel clara (cooly looking), según el discurso de Green en sus exequias, fue un defensor de los derechos de los afrodescendientes, cosa nada del gusto de los yanquis que manejaban a los jefes liberales. Muerto Hodgson, “sólo un general se opuso a la traición Espino Negro: Sandino”.

 

 

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