Gobernación del Cesar, ONU y Minsalud unidos por maternidad indígena

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La tasa de muertes maternas y perinatales en las comunidades indígenas del Cesar, por cada 100.000 nacidos vivos,  pasó de 122 en 2010 a 44 en 2018, según balance del Gobierno departamental a través de la Dimensión Sexualidad y Derechos Sexuales y Reproductivos.

Aunque la cifra ha bajado considerablemente, el gobierno de Franco Ovalle Angarita le apunta a disminuir a cero la cifra. Por esta razón se dio la alianza entre la Secretaría de Salud Departamental, el Ministerio de Salud y Protección Social y cuatro agencias de Naciones Unidas (Unicef, Unfpa, OPS/OMS y PMA).

En la segunda fase de esta estrategia, para construir el plan de trabajo para lo que resta de 2018 y el año 2019, se realizó en Valledupar el Taller Intercultural de Salud Materno – Perinatal dirigido a pueblos indígenas, para propiciar un espacio de diálogo entre los prestadores de servicios, aseguradores, autoridades sanitarias, y las EPS e IPS indígenas, a través del cual se abordaron las diferentes características que rodean la problemática de mortalidad materna y perinatal, y para compartir las experiencias y avances significativos que se han identificado en el camino recorrido.

Según Juan Pablo Corredor, jefe de la Oficina de Promoción Social del Ministerio de Salud y Protección Social, el departamento del Cesar ha venido disminuyendo la tendencia de mortalidad materna y perinatal: “Siempre será deseable que las muertes sean Cero, pero el Cesar ha tenido mejoras progresivas en el tiempo, y eso es muy importante.  En la región de la Sierra Nevada de Santa Marta, puntualmente en el pueblo Arhuaco, hemos encontrado experiencias muy positivas y avances significativos, con prácticas innovadoras. Lo que buscamos con este diálogo es llegar a acuerdos sobre cómo continuar apoyando esas prácticas positivas y esos procesos que se adelantan en los territorios ancestrales”.

De acuerdo con Juan Pablo Corredor, de manera generosa, el pueblo arhuaco ha querido empezar a compartir la experiencia de cómo al interior de sus comunidades han venido entrenando a sus autoridades y sabedores para poder detectar signos y síntomas de alerta en las gestantes y de riesgo obstétrico, para detectar tempranamente cuándo una madre gestante puede tener una complicación, de inmediato ponerlo a su criterio para aplicar tratamientos de su medicina tradicional, y en qué punto el manejo propio es insuficiente y se requiere la medicina alopática de los hospitales, lo que ha contribuido con que haya menos desenlaces fatales.

Para Ana Paola Mindiola, enfermera a cargo del programa de Promoción y Prevención de la IPSI Wintukwa, ha sido un proceso de aprendizaje, especialmente de los conocimientos y prácticas de  los sabedores ancestrales, los mamos y las cuidadoras, que son las personas que están en permanente contacto con las maternas, y quienes atienden los partos, al recién nacido y a la puérpera: “Reconocerles su saber, hacer ese acercamiento, nos ha permitido minimizar la problemática de salud materno perinatal”.


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