La candidatura presidencial de Paloma Valencia atraviesa uno de sus momentos más críticos a pocos días de las elecciones. Las encuestas muestran una caída sostenida de su imagen y, mientras sus rivales consolidan ventaja, dentro y fuera del Centro Democrático crecen las dudas sobre la capacidad de la campaña para sobrevivir al desgaste político y mediático.
Las alarmas se encendieron luego de que varios analistas cuestionaran públicamente las decisiones estratégicas de la candidata. Uno de los más contundentes fue Luis Ernesto Gómez, quien aseguró que la campaña ha cometido “un error tras otro”, dejando en evidencia improvisación y falta de rumbo en momentos decisivos de la contienda
La polémica aumentó tras el inesperado acercamiento de Valencia con Sergio Fajardo, a quien invitó públicamente a tomar café en Corabastos. Lo que pretendía ser un gesto político terminó siendo interpretado como una señal desesperada de una campaña que busca aliados de última hora para evitar el naufragio electoral.
Pero la crisis no termina ahí. En medio de la recta final, la candidatura enfrenta un nuevo frente de batalla luego de que un exfundador del Centro Democrático solicitara ante el Consejo Nacional Electoral la revocatoria de su inscripción, argumentando presuntas irregularidades jurídicas. Paralelamente, el equipo de Valencia denunció ataques digitales, suplantaciones y difusión de información falsa, en una campaña marcada por la tensión, las fracturas y el desgaste acelerado.
