A pocos días de dejar la Presidencia, Gustavo Petro endureció su discurso contra el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella y llamó a la izquierda colombiana a iniciar una etapa de resistencia.
En un encendido mensaje, aseguró que el país perderá su soberanía con el cambio de mando y advirtió que la confrontación política apenas comienza.
Desde el sur de Bogotá, el mandatario convirtió su última intervención pública en un acto cargado de simbolismo y fuertes mensajes. Además de entregar piezas históricas ligadas a la izquierda colombiana, insistió en que las elecciones presidenciales estuvieron marcadas por un supuesto fraude, pese a que las autoridades electorales no han respaldado esa versión.
Petro también defendió los resultados de su gobierno y afirmó que deja avances en materia de empleo, reducción de la pobreza y mejores condiciones para la Fuerza Pública. Al mismo tiempo, cuestionó al presidente electo y lanzó críticas contra la conformación de su futuro gabinete y su política internacional.
El presidente saliente confirmó que asumirá el liderazgo del Pacto Histórico y dejó claro que encabezará la oposición al nuevo gobierno. Incluso advirtió que ningún sector político que respalde a De la Espriella contará con el apoyo de las fuerzas de izquierda en futuras elecciones regionales.
Como cierre de su intervención, Petro lanzó la advertencia más contundente: si el nuevo gobierno desmonta las reformas laboral, agraria o educativa impulsadas durante su mandato, convocará una huelga general indefinida y promoverá movilizaciones nacionales, dejando planteado un escenario de alta tensión política desde el inicio del próximo gobierno.
