La crisis del hambre en La Guajira y Sucre

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Una ‘cruda’ realidad mostró indicadores del DANE junto con la FAO, sobre la situación alimentaria en el país, donde dos departamentos de la región Caribe, como La Guajira y Sucre, tienen los peores indicadores en cuanto al hambre por las dificultades que tienen las personas en adquirir la comida.

Según dichas entidades, mientras en el mundo hay suficiente alimento para que coma todo el mundo 1,5 veces, en países como Colombia, la prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada es de 28,1 % y la grave es de 4,9 %, según la nueva medición que hizo el Dane y que fue lanzada en esta jornada.

Es la primera vez que Colombia presenta este indicador de seguridad alimentaria, según confirmó Piedad Urdinola, directora de la entidad de las estadísticas, quien explicó que se utilizaron 8 preguntas, “para la estimación de la escala de experiencia de inseguridad alimentaria – FIES, las cuales, fueron incluidas dentro de la Encuesta Calidad de Vida en 2022.

Eso significa que, como a las personas no les pueden preguntar de manera directa si están en situación de inseguridad alimentaria, les formularon interrogantes que llevaron a construir unos resultados basados en información cualitativa.

Así las cosas, a los encuestados les preguntaron, por ejemplo: ¿se preocupa por no tener suficientes alimentos para comer?; ¿No pudo comer alimentos saludables y nutritivos?; ¿Consumió variedad de alimentos?; ¿Tuvo que saltar alguna comida del día?; ¿Tuvo hambre pero no comió?, entre otras

Algunos resultados

La medición incluye escalas de inseguridad alimentaria moderada y grave. Entre las dos, hay metidos 15.560.000 colombianos. La prevalencia registrada como grave ataca a 2.638.000 ciudadanos del territorio nacional, según el estudio presentado.

Hay que destacar que, catalogar como grave o moderada la inseguridad alimentaria, depende de si la persona se alimentó con algo, tomó alimentos nutritivos, comió las veces necesarias durante el día y las cantidades recomendadas por los organismos rectores de la salud en el mundo.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible proponen como meta llevar a cero todas las formas de hambre y desnutrición en el territorio nacional para 2030.

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El panorama, a medida que se adentra en los resultados del estudio, son desalentadores. A medida que va aumentando el número de personas en el hogar, la situación de hambre se agudiza. Es así como, mientras en las familias con más de 5 integrantes, la prevalencia de la seguridad alimentaria es de 39,7; en las cabeceras, los hogares con el mismo número de personas el indicador de inseguridad alimentaria sube a 39,5; mientras que en el área rural es de 40,4.

Los resultados presentados evidencia lo que ha salido a relucir en otros estudios. Los departamentos con más dificultades, en los que las familias encuentran más tropiezos para proveer de comida a sus integrantes, son La Guajira, con una prevalencia de 59,7 de inseguridad alimentaria catalogada como moderada, y 17,5 registrada como grave.

En el caso de Sucre, el indicador mostró una incidencia de 47,9 % en el componente moderado y de 10,4 % en el grave. En el extremo opuesto, con menor prevalencia de hambre estuvieron Caldas, con un 14,6 % de inseguridad alimentaria moderada y 2,5 % grave; al igual que San Andrés, que registra una cifra de 17,2 % en el caso de ‘moderado’ y de 3,7 % en el grave.

Hay que recordar que este departamento fue el foco, durante una semana, para el gobierno, que terminó declarando la emergencia económica, social y ambiental, lo que indica que requiere mecanismos nuevos de gobernanza, en particular, para tratar de combatir la desnutrición infantil y la falta de agua.

Contradictoriamente, los que producen el alimento son los que menos consumen una dieta adecuada y completa. Mientras el indicador de inseguridad alimentaria en el total nacional es de 28,1 % en el componente moderado y de 4,9 % en la grave; en el caso del área rural la cifra sube a 32,5 % y 6,1 % respectivamente.

Otro dato que surge del estudio es el que muestra que, en los hogares con jefatura femenina hay mayores niveles de inseguridad alimentaria. Así, mientras en familias lideradas por mujeres el indicador es de 30,9, en las de jefatura masculina la prevalencia es de 25,9.

Otra de las realidades que evidencia el estudio es que la situación económica para garantizar el alimento de las familias, varía según el número de hijos. De esa manera, en las familias sin menores de 5 años la prevalencia de la inseguridad alimentaria es de 26,3 %. Entre tanto, cuando hay hijos pequeños (menores de 5 años) la cifra se sube a 36,5 %.

El estudio incluye una variedad de datos que permitirán, en adelante, realizar análisis para diseñar de manera más acertiva la política que, en la actual administración se conoce como ‘hambre cero’.


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