
Me preguntan que qué opino del fallo de no-preclusión de la jueza a cargo del caso de Varito, a quien ahora Petro llama jocosamente en sus correrías políticas “el imputado”.
En realidad, yo sabía que eso iba para allá. Ese caso no se podía precluir.
A mí lo que me tiene sorprendido es el rumor de que Pinzón, el Embajador de Colombia en los Estados Unidos, dizque le está tramitando un asilo a Uribe para evitarle una condena a Uribe.
Quiero ser bien claro con el Gobierno de los Estados Unidos, ya que soy ciudadano americano y tengo derecho a hacer esta petición: no se les ocurra hacer esa barbaridad.
Si los Estados Unidos le dan asilo a ese genocida, será casi como incriminarse como conspiradores de los falsos positivos, porque sería como salvar a quien los ejecutó, probablemente, por agradecimiento.
¿Agradecimiento de qué?, se preguntarán ustedes.
Y la respuesta es: agradecimiento por haber mantenido escondido durante más de una década la participación de los Estados Unidos en el genocidio de los falsos positivos.
Aclaro: los americanos no apretaron el gatillo, pero si dieron la plata y se hicieron los mari$$s cuando el escándalo estalló, en lugar de condenarlo. Y si se hicieron los guevones fue porque les convenía, porque los falsos positivos para ellos no son más que daño colateral por haber mantenido a la guerrilla a raya.
Pero esto se pone todavía más feo para los americanos, si por casualidad se ponen a darle asilo a Varito.
Por estos días ha salido Biden condenando a Putin y al gobierno de Rusia por el “genocidio que están cometiendo en Ucrania”, más precisamente, en Bucha, Kherson y Kharkov.
Entonces, resulta que los que financiaron un genocidio en Colombia, los aliados pasivos de Uribe y los militares colombianos, ¿van a salir ahora a acusar de genocidio a Putin por 4 muertos que los nazis ucranianos acomodaron en Bucha para que pareciera que los rusos los asesinaron? ¡Ustedes me tienen que estar jodiendo!
Peor aun. Los americanos, durante años, han utilizado a Colombia como un campo de experimentación de medidas de choque fascistoides (o si no, ¿qué son los falsos positivos?), para escribir el próximo capítulo de la historia americana: la conversión de Occidente en un ente nazi, porque para allá vamos. Aquí fue en donde pusieron en práctica todas las vainas que ahora están poniendo a prueba en Ucrania: medios torcidos, fabricación de pruebas, falsos positivos, sistema de recompensas, ayuda militar, presidentes títeres, militares corruptos, periodistas honestos amenazados o asesinados, etc. Yo no sé si ustedes saben esto pero, hace como una semana, los rusos declararon que desmantelaron un intento de asesinato del periodista con el programa de opinión más importante de Rusia, y se dice que la CIA estuvo detrás de ese intento. El país de la “Libertad de Expresión” conspirando con nazis ucranianos para matar periodistas rusos que exponen la verdad sobre la guerra en Ucrania. Ahí tienen ustedes la doble moral americana. La misma vaina que en Colombia, en donde han amenazado y asesinado a sin número de periodistas, y nadie sabe quièn fue.
No nos engañemos: El manual de la CIA en Colombia es el mismo manual de la CIA en Ucrania, pero con hormonas y laboratorios de guerra biológica (aunque según los rusos, en Colombia también hay uno de esos laboratorios).
Entonces, si por algún maldita sea alguien decide radicar una demanda en los Estados Unidos contra el Gobierno de los Estados Unidos por”conspiración para cometer genocidio en Colombia”, las pruebas que están recolectando los rusos en Ucrania, que son enormes, van a servir para ratificar el caso colombiano, pues es el mismo manual.
Y así como le piensan dar asilo a Uribe -o eso dice el rumor-, asi ya están pensando en sacar a Zelensky, el aliado judío de los más de 100 mil Nazis que pelean contra Rusia en estos momentos en Ucrania. Ya a toda su familia le han dado asilo en Gran Bretaña, y para allá va él cuando esta historia se acabe.
En realidad, los crímenes de los americanos en Colombia palidecen comparados con lo que han hecho en Ucrania.
Los Estados Unidos perdieron alrededor de 290,000 hombres en la Segunda Guerra Mundial peleando contra los nazis pero, hoy, los Estados Unidos arma, entrena, y apoya a un ejército ucraniano cundido de nazis, porque, al igual que en Colombia, “mejor nazi que ruso o militante de izquierda”. Acá en Colombia fueron un puñado de militares fanáticos; en Ucrania son más de 100 mil nazis.
Yo hace dos años estuve a punto de iniciar un proceso en contra el gobierno de los Estados Unidos por conspiración para cometer crímenes de lesa humanidad en Colombia. Hasta contacté abogados y todo, presa de la indignación que me causaban las masacres en Colombia. Sentía que tenía que hacer algo para parar las masacres. Nunca le dije nada de esto a nadie, porque esas peleas se libran solas. Y los americanos se enteraron y se mosquearon, aunque ese cuento lo dejó para otro día.
La única razón por la que me aguanté fue porque, por esa época, Petro empezó a hablar de un perdón generalizado, una amnistía, si llegaba a convertirse en presidente.
Como entenderán, un objetivo tan noble merecía que yo cediera, y asi lo hice. “Si Petro va a hacer una amnistía”, me dije, “yo también puedo perdonar”, y fue así como dejé las vainas así por el momento.
Pero luego de oír las declaraciones de los soldados que por estos días declaran en la JEP, de cómo los ponían a matar inocentes para inflar los resultados de la guerra, me volví a encender de la furia.
Si los Estados Unidos, willingly or un-willingly, participa en, por decir algo, un asesinato de Petro, un golpe militar, o un asilo a Uribe, voy y radico esa demanda porque yo no voy a dejar que eso quede en la impunidad. Un golpe de estado, un asesinato de Petro, o un asilo a Uribe, son casus belli en mi librito, una declaración de guerra contra mi, y contra todo el pueblo de Colombia que aspira a un cambio este mayo. Los Estados Unidos no puede hacernos eso, yo no se los perdonaría. Me volvería un enemigo abierto de los Estados Unidos, y los combatiría en cualquier esfera. Con los sueños de la gente no se juega, yo me la cobraría. Uribe no se escapa asilado a ninguna parte, paga su condena en Colombia, y ahí es en donde acaba esta historia.
Y los Estados Unidos a mi me debe, me debe grande. Cualquiera de estas tres movidas, y me cobro en full. Ya estoy en una edad en la cual vivir sin principios no tiene sentido, la metería toda, con todo lo que tengo, que no es poco.
Me critican que yo vivo acá y no padezco las dificultades del día a día de vivir en Colombia y tal. Están equivocados. Yo si doy pelea, solo que estoy resevandome para la batalla final, a mi nivel, que sería ese, en el tinglado judicial de una corte americana.
Mi consejo para el Gobierno de los Estados Unidos es lo opuesto.
No solo le deben negar el supuesto asilo a Uribe, sino que deben invitar a Petro a Washington en las próximas semanas, pues casi con seguridad él va a ser el próximo presidente.
Solo así me sentiré seguro de que, ni la CIA, ni los militares, ni Uribe, lo van a matar.
El próximo presidente de Colombia se llama Gustavo Petro Urrego, make no mistake about it, my friends, make no mistake about it…
Esperemos que yo no tenga que dar esa última batalla, pues confío en que los americanos no son brutos y van a ver la clarividencia de dejarlo ser presidente, y de castigar a Uribe.
