El escándalo por las estatuas de Rafael Orozco Maestre e Israel Romero Ospino en Valledupar sube de tono.
Tras el rechazo generalizado, las autoridades ordenaron retirar las polémicas esculturas, mientras crecen los señalamientos por lo que muchos califican como un “despropósito cultural”.
Sectores de la sociedad vallenata no solo cuestionaron la calidad y el diseño de las figuras, sino que apuntaron directamente a la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán Dávila, y al alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco Durán, a quienes responsabilizan por avalar un proyecto que terminó en fiasco.
Las críticas también alcanzan el origen de la iniciativa.
Versiones que circulan entre gestores culturales indican que las esculturas habrían sido solicitadas por Temus, lo que ha abierto nuevos cuestionamientos sobre quién impulsó realmente el proyecto y bajo qué criterios se ejecutó.
Lo que debía ser un homenaje terminó convertido en símbolo de improvisación, generando indignación ciudadana y dejando en evidencia una fractura entre las autoridades y el sentir cultural de Valledupar.
