La justicia volvió a cerrar el cerco contra un integrante de la Policía involucrado en un caso que generó indignación en Cartagena.
En decisión de segunda instancia, fue confirmada la condena superior a 33 años de prisión contra el patrullero Octavio Darío Porras Vides, señalado como responsable del asesinato de un joven futbolista.
El fallo del Tribunal ratificó que el uniformado incurrió no solo en el homicidio agravado, sino también en irregularidades posteriores para distorsionar lo ocurrido.
La investigación permitió establecer que, tras un altercado registrado en un lavadero de carros en el barrio San Francisco, el agente persiguió al adolescente cuando este intentaba alejarse y le disparó con su arma de dotación.
Pese a los intentos por presentar el hecho como una reacción legítima ante una supuesta amenaza, los análisis técnicos y periciales desmontaron esa versión.
Las pruebas indicaron que la víctima no portaba un arma real ni representaba un peligro que justificara el uso de la fuerza letal.
El joven fue llevado a un centro asistencial, donde murió a causa de la herida.
Posteriormente, según el proceso judicial, se habrían elaborado informes con información falsa para respaldar la actuación del uniformado.
Aunque otros dos policías vinculados al caso fueron absueltos, el ente acusador busca que esa decisión sea revisada ante instancias superiores.
Con esta determinación, la justicia reafirma su postura frente a los excesos de la fuerza pública y envía un mensaje claro sobre la responsabilidad individual de quienes portan un arma del Estado.
