
El Gobierno Nacional ha implementado el Programa de Maestras y Maestros Itinerantes, una estrategia que busca llevar la educación a las comunidades más aisladas y vulnerables del país. Gracias a la labor de 493 docentes que recorren largas distancias a pie, en moto o a caballo, 3.729 niños y niñas han accedido a la educación en zonas donde la escuela tradicional no llega.
La profesora Erminda Prieto es un ejemplo de la dedicación y el compromiso de estos docentes. Cada semana, recorre hasta cinco horas de camino para llegar a las comunidades de Rioblanco y Herrera en el sur del Tolima, donde la educación inicial era inexistente. «No importa si hay que cargar la maleta al hombro o atravesar trochas bajo la lluvia.
Lo hacemos porque nuestros estudiantes merecen las mismas oportunidades que los de las ciudades», afirma la profesora Erminda.
Con una inversión de más de $9.500 millones, el Gobierno del Cambio busca garantizar el derecho a la educación en zonas con enormes brechas educativas.
El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, destacó que «esta inversión representa el compromiso inquebrantable del Gobierno con la equidad educativa».
La estrategia ha tenido un impacto significativo en las comunidades. Jonnier Palacio, padre de familia, afirmó que «este programa les ha cambiado la vida a mis hijas. Cada semana esperan con alegría a la profesora. La escuela llega hasta nuestro potrero».
Los docentes itinerantes son un puente entre el Estado y las familias rurales, y su labor es fundamental para reconstruir territorios y transformar vidas.
En lugares donde por años solo hubo abandono, hoy hay cuadernos, canciones y juegos.
