Prohibición de carros de mula en Barranquilla a partir del 15 de enero

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A partir del próximo 15 de enero, entrará en vigor la prohibición total del uso de carros de tracción animal en el distrito de Barranquilla, una medida contemplada en el Decreto 785 de 2024. Aunque la decisión busca mejorar la movilidad, reducir la accidentalidad y promover el bienestar animal, muchos de quienes dependían de esta actividad para su sustento enfrentan incertidumbre y desinformación.

Luis Gutiérrez, quien ha trabajado más de 30 años con su carro de mula, expresó su preocupación:
«Me siento muy preocupado por la situación, porque de pronto nos vayan a agarrar y ¿cómo quedo yo? ¿Con qué voy a seguir viviendo y alimentándome? No sé qué nos propone la Alcaldía.»

Esta situación refleja una problemática que afecta a cientos de personas en la ciudad. Muchos, como Gutiérrez, desconocen los detalles de las campañas adelantadas por el Distrito para brindarles alternativas laborales y regularizar su situación. Además, persisten dudas sobre si aún pueden acceder a programas de reconversión laboral.

Campañas pedagógicas y sanciones

La implementación de esta medida ha estado acompañada de un proceso pedagógico liderado por la Secretaría de Tránsito de Barranquilla y la Policía Metropolitana, el cual concluye este 15 de enero. A partir de esa fecha, quienes incumplan la normativa serán sancionados con multas equivalentes a cuatro salarios mínimos legales diarios vigentes.

Según la Alcaldía, esta política forma parte de un esfuerzo por mejorar la calidad de vida de más de 5.000 personas, reducir la tenencia ilegal de animales y garantizar un entorno urbano más sostenible. Sin embargo, la transición ha sido difícil para quienes se dedicaban al uso de vehículos de tracción animal.

Clamor por claridad y soluciones

La desinformación es una de las principales quejas de los afectados, quienes aseguran que no han recibido suficiente orientación para integrarse a los programas ofrecidos por el Distrito. Algunos, como Gutiérrez, han intentado participar, pero no obtuvieron respuesta:
«Hace un mes y pico me mandaron una carta diciendo que yo estaba fuera porque no quise entregar. No sé ahora qué quiere la Alcaldía con nosotros.» Mientras las autoridades insisten en que esta medida beneficiará a largo plazo a la ciudad, quienes dependían de estos vehículos demandan mayor claridad y acceso a programas que les permitan continuar generando ingresos para sus familias.

La transición hacia una movilidad más sostenible sigue enfrentando el reto de integrar a esta población vulnerable, garantizando que los cambios no profundicen las desigualdades sociales en Barranquilla.


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