
El fin de semana el departmento de La Guajira fue noticia con el hallazgo de cuatro cuerpos de hombres que fueron asesinados y envueltos en plásticos y posteriormente abandonados en zona rural de Dibulla. Campesinos se percataron del hecho el sábado a tempranas horas y dieron aviso a la Policía.
Una vez las autoriades realizaron los levantamiento de cadáveres establecieron que se trataban de Edgardo Cortés Meza, presuntamente un temido sicario de ‘Los Pachenca’ que sería conocido bajo el alias de Reserva. Había sido capturado en 2020 y pese a que las autoridades le atribuían múltiples homicidios y ataques armados contra personas en Santa Marta, quedó en libertad poco después por vencimiento de términos.
El expediente judicial de Cortés Meza es extenso, tendría anotaciones por fabricación, tráfico y porte de arma de fuego, municiones de uso privativo de las fuerzas armadas, concierto para delinquir y se le atribuyen los homicidios de Esneider Manuel Díaz Sarmiento, en Gaira; Juan Camilo Ochoa Conde, en Cantilito; y Jorge Luis Madarriaga Montero, en el Once de Noviembre, todos en octubre de 2020.
Otro de los muertos es Bladimir Henao Rúa, un hombre condenado por el Tribunal Superior de Santa Marta por el delito de concierto para delinquir agravado vinculado a Los Pachenca. Sería el encargado de las extorsiones de comerciantes de la capital del Magdalena hasta que fue condenado en 2019. Había buscado su libertad condicional por cumplimiento de parte de la pena desde mediados de 2022.
El tercer muerto fue identificado como Cristian Tafur Mercado, quien sería conocido por su primer apellido dentro de la organización de Los Pachenca. Es señalado de dirigir las extorsiones en Santa Marta, además de estar a cargo del ala de sicarios de esa organización criminal y parte del microtráfico.
En diciembre de 2022 las autoridades identificaron que un hombre identificado como Leonard Moscote Garce, quien fue asesinado e incinerado tras cometer un homicidio de un mototaxista, recibía órdenes de alias Tafur. En su expediente se cuentan anotaciones por fabricación, tráfico o porte de uso privativo de las fuerzas armadas y concierto para delinquir, sicariato y tráfico de estupefacientes.
La última víctima, Alan Yesit Márquez Peralta, también es asociado a uno de los jefes de la estructura criminal de Santa Marta. Tiene una captura registrada en 2012 que lo señala como miembro de Los Urabeños por cargos, como los demás muertos, por tráfico y porte de armas, así como concierto para delinquir. Se dice que también habría delinquido junto al Clan del Golfo.
Los roles identificados de los asesinados en la masacre de Dibulla sustenta la hipótesis de una disputa criminal en esa zona del país. Sin embargo, todos eran criminales del Magdalena, especialmente de Santa Marta, pero sus cuerpos terminaron amarrados de manos, descalzos, envueltos en lonas y bolsas.
