En medio de las manifestaciones que se presenciaron el día de la indagatoria del expresidente Álvaro Uribe Vélez ante la Corte Suprema de Justicia, una monja que se encontraba junto a los seguidores del uribismo, pedía a gritos con un megáfono en manos, que dejaran de perseguir al «sagrado Álvaro Uribe».
¡Qué viva el sagrado Álvaro Uribe!, ¿Por qué lo persiguen? ¡Qué viva el presidente Álvaro Uribe! y Álvaro Uribe está con el señor Jesús, gritaba intensamente la misionera.
Este momento se llevó toda la atención de las cámaras, puesto que en Colombia es muy inusual ver a una «hermana» gritando con tanta euforia por un líder político.
La protagonista de los videos, comentarios y memes que surgieron a partir de su intervención frente al Palacio de Justicia se llama Adriana Torres, quien le aseguró a la emisora Blu Radio que es una religiosa que llegaba de Medellín a apoyar al expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Asimismo, en la entrevista dada a Blu Radio, Adriana afirma que es una «Misionera Carmelita» y que pertenece a un grupo del Centro Democrático con quienes se reúne todos los martes. Asimismo, manifestó que trabaja con comunidades al nororiente de Medellín.
Sin embargo, representantes de las «Carmelitas Misioneras» manifestaron al periódico El Tiempo, que la «hermana» Torres no hace parte de su congregación y que podría tratarse de un malentendido.
Nosotros tenemos casas en Medellín, San Antonio de Prado, San Cristóbal y Sabaneta y Vallejuelos que es una comunidad entre Robledo y San Cristóbal. Ella dice que trabaja en la comuna nororiental y nosotras no tenemos casa en el barrio Santo Domingo, ni tampoco en Puerto Inírida, Guainía, como ella dijo, señaló la hermana Marta Escobar Mejía, «
Por otro lado, varias personas de Medellín que conocen a la «hermana» Adriana Torres, le revelaron al medio de comunicación El Tiempo, que la misionera que se popularizó entre la opinión pública y redes sociales, no es una monja.
«Ella se viste de monja, pero no es monja», manifestó un integrante de la Iglesia Católica a El Tiempo y aseguró que al parecer «se viste con el hábito religioso para lograr que le den donaciones» ya sea de frutas u otros alimentos, para luego venderlas en el barrio Bello Oriente a precios muy bajos. (Entre 5.000 o 6.000 pesos)
El testimonio que el religioso le reveló al medio fue confirmado por varios de los habitantes del barrio. Asimismo, aseguraron que no conocen una congregación a la que la «hermana» Adriana Torres pertenezca.
La comunidad se mantiene muy preocupada porque nunca hemos podido desenmascararla, pero creo que esta es la oportunidad. No sabemos si pertenece a alguna congregación, lo que se dice es que antes hizo parte de un convento en Bucaramanga, manifestó una vecina de la comunidad.
Desde que iniciaron las interrogantes y polémicas sobre la procedencia de la «misionera», Adriana no ha vuelto a pronunciarse para aclarar el malentendido. Fuente: R/Política.
