Una investigación reveló que exjefe paramilitar abusó de 200 menores durante 20 años

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“El Taladro”, como lo apodaron gracias a sus tenebrosas prácticas sexuales, abusó a casi 200 menores de edad en un periodo de 20 años, donde embarazó a casi un centenar, teniendo cerca de 70 hijos, y obligó a colaborar con la organización terrorista.

Estas son algunas de las historias de abusos sexuales y violaciones que el exjefe paramilitar, Hernán Giraldo Serna, cometió dentro de las filas de la organización y que aún no se han terminado de contar en su totalidad.

Muchas de las mujeres afectadas no lograron reorganizar su vida sentimental con un hombre diferente a Giraldo, ya que las que intentaban hacerlo, terminaban brutalmente asesinadas. El Patrón, como era llamado debido al poder político y militar que sostuvo en el magdalena, no violaba al azar sino que de manera sistemática escogía a las mujeres que deseaba acceder carnalmente y las seducía.

Las características de las mujeres de su preferencia eran de fisionomía blanca, menores de 14 años, vírgenes y preferiblemente de caderas anchas buscando que fueran fértiles.

Todas estas atrocidades fueron recogidas por la investigadora Norma Vera Salazar, magister en Derechos Humanos y secretaria de interior del Magdalena, hace más de 15 años.

En su investigación titulada “La violencia sexual como arma de guerra, en el contexto del accionar del Frente Resistencia Tayrona” revela todas las acciones que el patrón cometía dentro de la organización armada.

El accionar del terrorista, al escoger el tipo de mujeres que deseaba, “conllevó a que su incidencia sobrepasara lo militar y propiciara la creación de estructuras sociales de arraigo zonal, mediante relaciones sexuales y embarazos a menores de edad que pasarían a ser mujeres de los miembros de esta organización”, sostiene la investigadora.

Inicialmente, Giraldo declaró en audiencias de justicia y paz haber tenido a lo largo de la Sierra Nevada cerca de 38 hijos, pero luego de casi una década de investigaciones, Vera logró evidenciar que fueron casi 70 hijos, y podrían ser muchos más que no han sido o fueron reconocidos.

Durante el largo tiempo de investigación, donde se lograron realizar muchas entrevistas con algunas de las víctimas, se logró establecer que Giraldo era experto para seducir a las mujeres, cautivándolas con regalos, buen trato, casas, tierras y el estatus que recibían por ser las mujeres del patrón, por ello, años después, tocó realizar terapias a todas las mujeres para que pudieran entender que fueron víctimas de este sujeto. Muchas de estas mujeres eran entregadas de manera voluntaria por sus propios padres.

Giraldo una vez escogía a las mujeres, las llevaba a su finca a vivir con él, en cercanías a la Sierra Nevada, donde al parecer tenía una vida marital por lo menos durante 3 meses, ya que siempre llegaba una mujer más joven para su reemplazo. Luego eran regresadas a sus casas en zonas estratégicas de sus dominios. “No convivía con ellas. Las tenía viviendo justo en los corredores, por donde entraba y salía la droga y armas. Allí servían para alertar cualquier movimiento y tener control geoestratégico de la región”, asegura Vera, añadiendo que estas mujeres no solamente eran usadas como objeto sexual, sino de guerra.

 


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