Abelardo: El rey de los mondados Por: Felipe A. Priast

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Ayer, viendo un video de Abelardo comiendo “arroz de payaso” en Barranquilla, me di cuenta que yo a ese man lo “conozco”, y lo conozco bien, solo que no me había dado cuenta.

Quiero decir, conozco ese perfil de tipos como Abelardo al detalle, he convivido con ellos por décadas.

Abelardo es el prototipo del costeño con plata, pero no una plata “vieja” sino una plata “nueva”.

En la Costa, en especial en regiones como Bolívar, Córdoba y Sucre, en donde hay tanto mondao’ de buena familia, la aparición de un tipo o tipa con plata “nueva” crea conmoción, ya sea nuevo rico legal, o nuevo rico illegal.

Así, la corte de mondaos locales le rinde pleitesía al man del “billete nuevo” o forastero, porque la mayor ambición de un mondao’ de buena familia es dejar de ser mondao’.

En esas situaciones, y lo digo casi que por experiencia propia, la aparición de alguien en el medio local con plata invita al halago y a la construcción de una “corte” alrededor del nuevo “potentado”.

Y el nuevo “potentado”, viendo como el billete le abre toda clase de puertas, construye un acto acorde a su nuevo status.

Asi, el nuevo potentado, a donde llega, manda, y la corte de mondaos lo sigue. Y voy a dar ejemplos específicos de lo que quiero decir.

Si por ejemplo el nuevo potentado llega a un puesto de fritos, como le pasó a Abelardo ayer, ese nuevo potentado hace los chistes entre todos los comensales, le dice a la vieja de los fritos cuando un frito está listo para salir del caldero de aceite, y da su veredicto Gourmet sobre las carimañolas.

El nuevo potentado le cobra la cuenta a los comensales que se van, hace un chiste en donde se queda con mil barras del pago, pide otra fría y la devuelve porque no está lo suficientemente fría, y choca puños (fist bump) con todo el que llega y sale del establecimiento de fritos.

Al final, le califica los fritos a la dueña, y le dice que le ponga más limón al picante.

Si ya tiene confianza con la propietaria, le dice que le ponga el gasto incurrido en su cuenta, y se marcha con un chiste contado a todo pulmón para que todo el mundo sepa que él o ella es el que manda. Mientras está en el puesto de fritos, el nuevo potentado es el que manda.

Si por otro lado el nuevo potentado va al estadio a ver un partido de fútbol, este se para en la mitad del pasillo de la tribuna occidental numerada para que todo el que pase lo vea y lo salude.

El nuevo potentado invita fría o boli para toda la sección en la que esta ubicado, y también invita a tira de butifarra.

Cuando ya se ha metido 4 frías le anuncia a todo el mundo que tiene ganas de mear, y se para y lo anuncia como para ver si alguien lo quiere acompañar al baño, y no falta el mondao de la corte que lo acompaña.

El nuevo potentado putea más duro que todos al arquero del equipo rival al suyo, y lo hace de tal manera jocosa como esperando que su chiste lo oiga todo el estadio.

Cuando su equipo mete un gol, todos los mondaos de su corte lo buscan para celebrar el gol con él. A una porrista de su equipo que ha subido a occidental numerada le pide el teléfono, y tan pronto lo obtiene, se lo muestra a toda la corte de mondaos, quienes le festejan el “levante”.

Y si el equipo suyo mete un gol, el nuevo potentado se precia de haber anticipado la jugada que llevó al gol, y todos los mondaos de su corte asienten y le dicen, “Tu lo dijiste, viejo man, es cierto”.

Y si el nuevo potentado asiste a una Batalla de Flores durante los caranavales de Barranquilla, o a un desfile de 11 de Noviembre en Cartagena, o una corraleja del 20 de Enero en Sincelejo, él es el que le dice a la papayera que piezas tocar, el que inicia la bailada de fandango, el que pasa la bota con el licor, el que califica los disfraces a viva voz para que todo el mundo oiga su opinión, y el que se las tira de más rumbero y bailador.

El nuevo potentado pasa de mesa en mesa, o de grupo en grupo, saludando a todo el mundo para proyectar su popularidad dentro del medio social existente.

El nuevo potentado va a Batalla de Flores con reloj Rolex, zapatos Ferragamo, camisa Polo, y oliendo a perfume caro. ¡Ay del que lo ensucie de maizena sin su permiso! El nuevo potentado le hace un chiste a la comparsa de “africanos”, le tira un beso a la carroza que lleva la Reina del Carnaval, y se ríe a todo pulmón con las ocurrencias de los bailadores que desfilan.

En un momento dado, intoxicado con tanto besa-culismo de la gente que lo alaba, el nuevo potentado se queda mirando el desfile y exclama con una impostura clara y solemne: “¡Ah, que bello es el pueblo de mi Costa Caribe!”…

Abelardo, mejor conocido como “Chigüiro Kleinsfeld”, es un rey entre mondaos.
La definición de un votante de Abelardo es esa: un mondao’ que quiere está cerca de su billete.

Sí, yo conozco ese perfil, lo he visto cientos de veces en “mi Costa bella” (jajaja).
Ahora que les he explicado quién es Abelardo, vuelvan a ver el video de él comiendo arroz de payaso. Van a ver que todo encaja a la perfección con mi descripción de este “rey de mondaos”

Entre mondaos y emergentes, el “Chigüiro Kleinsfeld” es rey…


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