Ajá, ¿y tú qué te creés, hijo de Luquita Genecco? – Por: Miguel Macea Di Martino 

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Santa Cruz de Lorica, ubicada en la margen derecha del río Sinú, en la región del Bajo Sinú cordobés, es una tierra de gente trabajadora, amable y orgullosa de sus raíces. Incluso, muchos de sus habitantes suelen decir, entre bromas y afectos, que se sienten más cartageneros que cordobeses.

Este municipio, forjado por la mezcla cultural de inmigrantes libaneses, sirios y turcos, junto con las comunidades indígenas nativas de la región, posee una riqueza histórica y cultural que lo ha convertido en la cuna de importantes figuras de la vida nacional. Entre ellas se destacan el médico, antropólogo y escritor Manuel Zapata Olivella; su hermana, la folclorista Delia Zapata Olivella; el escritor e investigador Yehudah Abraham Dumetz; y el diplomático, novelista, investigador, compositor y cuentero por excelencia David Sánchez Juliao, entre muchos otros.

Al recordar a estos personajes ilustres, vale la pena detenerse en una curiosa expresión popular que, aunque no nació de ninguno de ellos, forma parte del folclor cotidiano de Lorica. Se trata de una mamadera de gallo muy propia de los loriqueros, una frase que ha sobrevivido al paso de los años y que todavía se escucha en esquinas, tiendas, restaurantes, plazas de mercado e incluso en los semáforos.

Me refiero a la célebre expresión: «Ajá, ¿y tú qué te creés, hijo de Luquita Genecco?»

Nadie sabe con exactitud cuándo nació la frase ni quién la pronunció por primera vez. Lo cierto es que se convirtió en una forma jocosa de referirse a alguien que aparenta tener mucho dinero o que se da ciertos lujos.

Por ejemplo, si una persona llega a una carnicería en Lorica y pide dos kilos de carne de primera, no falta quien, entre risas, exclame: «Ajá, ¿y tú qué te creés, hijo de Luquita Genecco?».

Lo mismo ocurre en una parranda cuando algún amigo decide comprar una botella de whisky de buena marca; de inmediato aparece alguien con la misma expresión.

La frase hacía referencia a Lucas «Luquita» Gnecco Cerchar, exgobernador del Cesar, cuya imagen quedó asociada en el imaginario popular con la prosperidad económica y el poder político. Con el paso del tiempo, su nombre terminó incorporándose al lenguaje coloquial de los loriqueros, aun cuando muchos de ellos jamás lo conocieron personalmente.

Recuerdo que, antes de su fallecimiento, tuve la oportunidad de contarle esta anécdota a Luquita Gnecco. Tras escucharme con atención, me respondió con tranquilidad y una sonrisa:

«Nunca conocí ese pueblo, pero gracias a su gente por recordarme con aprecio, de acuerdo con sus costumbres.»

Con esa anécdota cierro esta columna, evocando no solo la memoria del gran David Sánchez Juliao y su inigualable capacidad para retratar el alma del Caribe colombiano, sino también la de Lucas «Luquita» Gnecco Cerchar, cuyo nombre, por razones insospechadas, terminó formando parte del pintoresco repertorio popular de Santa Cruz de Lorica.


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