En medio de tensiones internas y advertencias por doble militancia, el partido Alianza Verde oficializó su respaldo a la candidatura presidencial de Iván Cepeda, consolidando un giro político que, lejos de unificar a la colectividad, deja en evidencia profundas divisiones.
La decisión fue adoptada por la dirección nacional del partido tras una votación mayoritaria que avaló el acuerdo programático con el Pacto Histórico. Sin embargo, el respaldo no fue unánime y abre un escenario complejo para varios dirigentes verdes que ya habían tomado distancia de esa línea política y hoy enfrentan posibles consecuencias jurídicas.
El pacto sellado incluye compromisos en temas clave como la lucha contra la desigualdad, el fortalecimiento de las reformas sociales y una agenda anticorrupción, además de la discusión sobre una eventual Asamblea Constituyente. Desde la campaña de Cepeda se insiste en que el acuerdo busca construir consensos amplios y garantizar la continuidad de transformaciones estructurales.
No obstante, el respaldo también activa alertas dentro del partido. Sectores que no comparten la adhesión han venido respaldando otras candidaturas, lo que podría derivar en sanciones por doble militancia si se mantiene esa postura. Este pulso interno ha reavivado la posibilidad de una escisión, especialmente entre figuras que buscan mayor libertad política de cara a las elecciones.
Mientras tanto, la oficialización del apoyo se materializará en un evento público en los próximos días, donde se espera mostrar una imagen de unidad que, por ahora, contrasta con las tensiones que atraviesan a la colectividad.
