Redacción: laregional.net-
El panorama político en el departamento del Cesar se presenta convulso y con fuertes tensiones al interior de las grandes alianzas que en ciclos electorales pasados demostraron gran capacidad de maniobra y consolidación de poder.
El representante Ape Cuello enfrenta hoy una realidad muy distinta a la que le permitió alzarse con tres curules en la elección anterior: la propia, la de Didier Lobo al Senado y la de Libardo De La Cruz a la Cámara.
Sin embargo, el escenario actual anuncia una posible indigestión electoral que podría costarle más de una credencial.
En el caso del senador Didier Lobo, su presente político es frágil y su reelección depende, casi en su totalidad, del respaldo electoral que Cuello le pueda brindar.
Pero Ape Cuello no deposita todo su capital en un solo socio: reparte su caudal electoral entre varios senadores de diferentes regiones, debilitando así el empuje que podría otorgarle a Lobo en esta nueva contienda.
Más crítica aún es la situación de Libardo Cruz, cuyo terreno político en el sur del departamento se ha erosionado considerablemente con la aparición de una figura en ascenso: Gummer De La Peña, quien parece perfilarse como una opción sólida que podría desbancar a Libardo y desarticular el respaldo electoral que en el pasado provenía de esa región.
A esta compleja dinámica se suma una decisión que podría redibujar por completo el mapa electoral: la entrada del exalcalde de Valledupar, Mello Castro, como candidato a la Cámara por la Casa de Gobierno, alineado con la casa Monsalvo-Gnecco. Su eventual elección traería consigo un reacomodo de fuerzas que podría convertirlo en contradictor directo de Cuello, especialmente si se proyecta como candidato a la Alcaldía de Valledupar con el respaldo oficialista.
Este nuevo panorama amenaza con fracturar la gran alianza que hoy une a Ape Cuello con la Casa de Gobierno, ya que el Mello, además de tener una base electoral propia, goza de estrechos vínculos personales, políticos y hasta comerciales con la familia De La Peña, lo cual los pone en la misma acera, pero frente a Cuello.
De cara a las próximas elecciones, el esfuerzo del representante Cuello tendrá que ser titánico si pretende sostener lo logrado en el pasado.
Ya no basta con el respaldo de figuras desgastadas ni con la maquinaria tradicional: la competencia interna dentro de su misma alianza, sumada a la reorganización de fuerzas en el sur del Cesar, obliga a Cuello a redefinir su estrategia.
Si el presente ya se muestra turbio, el futuro es aún más incierto. Con la fuerza creciente de Mello Castro y Gummer De La Peña, el bloque político que lidera Cuello corre el riesgo no solo de perder curules, sino también de quedar aislado en una contienda interna que se avecina despiadada y sin cuartel.
Será el tiempo quien dicte el veredicto, pero lo que sí está claro es que la hegemonía no es eterna y que las alianzas, por convenientes que sean, pueden resquebrajarse cuando el poder ya no se distribuye como antes.
Habrá que esperar, pero el temblor ya comenzó a sentirse.
