El riesgo que corren los senadores de la casa de gobierno, por la candidatura de Claudia M. Zuleta

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Redacción: laregional.net-

El duro golpe que no espera la casa de gobierno, en su deseo de mantener a los dos senadores (José Alfredo Gnecco en el Partido de la U y Didier Lobo en Cambio Radical), quienes vienen ostentando desde hace dos periodos sus credenciales, basados en el potencial electoral de este departamento.

Sus 136.552 votos totales alcanzados en la elección pasada, de los cuales 100.833 los aportó el Cesar, representan el 92,62 % del total; es decir, apenas el 7,38 % de los votos de estos senadores fueron foráneos.

Con la presencia en el escenario político de Claudia Margarita Zuleta, actual diputada del Cesar y excandidata a la Gobernación con una muy importante votación de 184.046 ciudadanos, además acompañada de un partido como el Centro Democrático y de una muy posible buena ubicación en la lista de este partido, se perfila para competir hombro a hombro con los candidatos de la casa de gobierno, con mucha opción de quedarse con gran parte de la porción electoral del Cesar.

Esa ventaja se da como producto del desgaste, el continuismo y la poca gestión nacional, que debilitan a los actuales senadores.

No podemos desconocer la importancia de la estructura política y el aparato electoral que representa tener a todos los alcaldes electos, a los aspirantes que quedaron de segundo y tercero en cada municipio, al gobernador, al 80 % de los diputados y concejales electos, y en igual proporción a los que no alcanzaron esas curules.

Ese poderío que representa lo dicho anteriormente, por la casa de gobierno, no permitía que ninguna otra figura pública o política del territorio se atreviera a salir a competirles con alguna opción real de derrotarlos.

Además; de la candidatura de Zuleta Murgas por otro lado, se asoma una candidatura que, sin tener la fuerza ni el liderazgo político para pelear por una curul al senado, sí le resta votos al potencial electoral de la casa de gobierno.

Se trata de Katia Ospino, respaldada en el pasado por la estructura de amigos y aliados de Ape Cuello cuando fue candidata a la Gobernación del Cesar.

En esta ocasión, pegada de Roy Barrera, precandidato presidencial alternativo, aparece en la lista de su partido al Senado, aunque su aspiración parece más una triste lluvia de verano.

Estas nuevas aspiraciones al Senado ponen por primera vez a las casas de gobierno contra las cuerdas o al borde del abismo, ya que el margen de maniobra en el debate anterior fue mínimo:

José Alfredo Gnecco salió de octavo entre los 10 senadores de su partido, y Didier Lobo fue el último en Cambio Radical, de los once senadores obtenidos.

Además, estos partidos no han tenido el protagonismo político ni la representación que consiguieron en gobiernos nacionales anteriores, al encontrarse en independencia y en oposición al actual gobierno de izquierda.

Esto podría costarles unas curules en las elecciones del 8 de marzo de 2026.
Así las cosas, por primera vez habrá opciones distintas a los actuales senadores cesarenses para capturar los ya menguados votos que se depositan por candidatos al Senado en este departamento.

Retomando lo dicho al inicio sobre los cálculos electorales, tomando como base la elección anterior y la máquina electoral que aplican o engrasan para lograr resultados, considero que el esfuerzo es supremo frente al pobre balance obtenido.

Las cifras lo confirman: de los 860.429 electores habilitados en el Cesar, solo votaron 425.396, lo que representa el 49 % del censo departamental. De esos 425 mil, José Alfredo Gnecco obtuvo 56.012 votos, es decir, el 13,16 %, mientras que Didier Lobo alcanzó 44.821 votos, equivalentes al 10,53 %.

Esto pone de manifiesto que el 76,31 % de los cesarenses que votaron para Congreso lo hicieron por candidatos y opciones distintas a la casa de gobierno en el Senado.

En resumidas cuentas, de cada 100 votos que se depositan en el Cesar, 76 no atienden la maquinaria de la casa de gobierno ni se inclinan por ellos.

Así que la Gran Alianza por el Cesar debe diseñar y trabajar con estrategias distintas para alcanzar una meta diferente, porque con la fórmula actual seguramente no les alcanzará.

Su preocupación suprema debe ser mantener a los dos senadores, quienes como candidatos hoy tienen poco que ofrecer a los cesarenses para sostenerse en el poder.


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