“EL RÍO QUE NOS VIO NACER NO SE CIERRA: SE CUIDA” – Por: Miguel Macea Di Martino 

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En Valledupar, el río Guatapurí es mucho más que un afluente. Es el lugar donde generaciones enteras aprendieron a nadar, donde las familias se reúnen cada domingo y donde los compositores encontraron la inspiración para convertir sus aguas en canciones. Por eso, cuando se anuncia un cierre o una restricción de acceso, la reacción de la ciudadanía no es únicamente práctica: es profundamente emocional. Y esa reacción merece una explicación a la misma altura de ese sentimiento.

El cierre parcial del sector de Hurtado no obedece a un capricho administrativo. Responde a un diagnóstico técnico que advierte sobre el deterioro del cauce, la erosión de las orillas y los riesgos que representan algunos tramos, especialmente durante la temporada de crecientes. Cerrar temporalmente un espacio no significa abandonarlo; significa protegerlo para evitar que el daño sea irreversible y termine privando a las futuras generaciones de este patrimonio natural.

Entendemos la preocupación de quienes consideran esta medida como la pérdida de uno de los principales espacios de encuentro y recreación de la ciudad, especialmente en un territorio donde las alternativas gratuitas para compartir en familia son limitadas. Por eso, el compromiso no es únicamente restringir el acceso, sino intervenir de manera responsable mediante la recuperación de las áreas más afectadas, la ejecución de obras de mitigación del riesgo y la implementación de un plan integral de manejo ambiental que permita devolverle a la comunidad un río más seguro y mejor conservado.

El Guatapurí no pertenece a una administración ni a un período de gobierno. Pertenece a Valledupar, a quienes hoy disfrutan de sus aguas y a quienes aún están por nacer. Proteger su cauce, sus orillas y su riqueza ambiental es una responsabilidad colectiva que trasciende cualquier calendario electoral y exige decisiones basadas en el interés general.

Mantendremos informada a la ciudadanía sobre cada etapa de la intervención mediante informes periódicos, jornadas de veeduría ciudadana y espacios de diálogo con la comunidad. Porque el río que nos vio nacer no se cierra: se cuida. Y cuidarlo hoy es garantizar que siga siendo, mañana, el corazón natural, cultural e histórico de Valledupar.


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