
Jajajaja, ¡loco, esa entrevista a Álvaro Leyva en Semana es imperdible! Si usted no sabe qué hacer hoy y tiene hora y media para malgastar, siéntese (o acuéstese) y véala, que es mejor que cualquier película de igual duración. Ese viejo es la vaina más chistosa que existe en Colombia, y esto lo digo en serio. Esa entrevista es una combinación entre una patraseada, una escena cantinflesca, un “Yo Acuso” y “Yo y Tú”, la famosa serie colombiana de los 60s y 70s del pasado siglo. Ver esa entrevista es una clase magistral de “manerismos bogotanos” de la clase alta, es ver una Bogotá antigua de gente llamada a extinguirse, porque ese biotipo humano que representa Leyva -gracias a Dios- tiende a desaparecer. Los “niños bien” de Bogotá de hoy ya no hablan ni se comportan de esa manera, por lo que Leyva es una reliquia del pasado que vale la pena observar. Solo por eso, vale la pena ver la entrevista. Ya, después, al hablar de Petro, los audios, Manta, Francia y demás el tipo también dice cosas muy interesantes, y tengo que decir que, más allá del rechazo que me producen sus formas, yo comparto la tesis básica de Leyva, que es, que Petro se tiene que ir y que su lugar lo tiene que ocupar Francia. Es claro que Leyva tiene intereses políticos en su tesis, pues es claro también para mí que él sabe que tiene ascendente sobre Francia y estoy seguro que a ese cachaco intrigador le encantaría decir “Yo puse a Francia, yo le digo que tiene hacer”, pero la tesis básica de Leyva de que Petro se vaya por incapaz y por problemas de adicciones, y que su lugar lo ocupe una cuerda y sana Francia, la comparto al 100%. De hecho, yo dije eso primero que Leyva, no fue ni siquiera que ese viejo influyó en mi decisión. Yo dije eso desde el primer choque entre Petro y Trump por la repatriación de los indocumentados, por allá por Febrero de este año, cuando todavía no había salido la primera carta de Leyva.
Ahora, Leyva tiene un punto válido en cuanto a los audios, punto que yo creo que va a ser determinante en un posible proceso contra él, y es que, lo que dijo, lo que le grabaron, lo dijo en su casa, en la privacidad de su hogar, o en un restaurante en un almuerzo privado. Uno en privado puede decir LO QUE LE DE LA PUTA GANA, y ya existe una jurisprudencia que dice que esas grabaciones no tienen validez legal. Yo en la sala de mi casa puedo armar un complot para matar a Uribe si me da la gana, o para tumbar a Petro, que eso no tiene ninguna validez legal. En la sala de mi casa yo puedo hacer y decir lo que quiera.
Ahora, si yo salgo de la sala de mi casa y me junto con 4 gatos, y con esos 4 gatos compro un arsenal militar y me cogen haciendo maniobras militares para tumbar a Petro, ahí si es sedición y traición a la patria, pero mientras yo esté botando corriente en la sala de mi casa con 3 amigos, al calor de unos whiskies, ahí no hay nada.
Y tampoco es que se le pueda probar mucho en esas grabaciones a Leyva. Que él ha “hablado con los Díaz Balart”, que “hay que hacer un acuerdo nacional”, que “él está encima de Francia”, “que ese tipo toca sacarlo”…Con esa evidencia no se construye un caso por traición a la patria o sedición. Y como esa grabación fue conseguida de forma ilegal, todavía menos. A ese viejo no le van a poder hacer nada.
Y si Petro comete el error de buscar envainarlo, va a terminar abriendo una Caja de Pandora que no le va a convenir porque ese viejo sabe mucho más de lo que está diciendo y lo puede terminar de joder.
Pero a mí lo que más me gustó de la entrevista fue el humor de Leyva y el catálogo de manerismos bogotanos de su clase. ¡Esa vaina es para morirse de la risa! Con Leyva todo es “¡Yo que voy a saber!”, “¡No tengo ni idea!”, “¡Vaya pregúntele usted!”, y su tono de voz y su lenguaje corporal es todo un acerbo de aquel que socialmente mira a todo el mundo como inferior a él. Hay un tono ninguneador y paternalista con todo y con todos propio de gente de su clase que produce un repudio inmediato, pero si uno se sobrepone a ese repudio y ve todo ese acto como lo hice yo, es decir, buscándole el humor a su despliegue ninguneador, tú te mueres de la risa oyéndolo. No recuerdo una comedia en cine o televisión que me haya hecho reír más que esta entrevista a Leyva. Es como ver “Yo y Tú”, o un sainete fílmico como “La Regla del Juego” (Renoir, 1938). Leyva parece un personaje sacado del castillo en donde transcurre “La Regla de Juego”, y si usted es un fan de esa película, como yo, se va a totear de la risa. Ese “arcaísmo” y ese “clasismo” de formas de Leyva, ya tan entrados en el siglo XXI, es increíblemente divertido. Leyva es una “especie en extinción”, y solo por eso deberían ver la entrevista, para que vean cómo era la gente en Bogotá de la clase alta hace 80-100 años. Leyva desprecia todo con la manera, con el lenguaje corporal, con los gestos faciales, con sus tics, y su existencia en el gobierno de Petro, para más sorpresa, es en buena parte la explicación por la cual tipos como Petro son hoy en día presidentes. Que Petro haya metido a Leyva en su gabinete, de canciller, cuando su supuesto gobierno del “cambio” apareció para acabar con todo lo que Leyva representa, es una de las grandes contradicciones de esta administración al derrumbe. ¿Cómo llegó Leyva al gobierno Petro si ese vergajo encarna de todo menos un cambio social en Colombia?
Yo no entiendo.
Pero también hay que reconocerle que, ese carácter “arcaico” tan detestable si servía para lo que hacía, es decir, para ser canciller, pues esas formas tienen valor en la diplomacia.
Para lo único para lo que están bien educados los bogotanos de clase alta es para la diplomacia, eso les queda bien. Para el resto de cosas no es que sirvan mucho, pero a ese segmento social hay que reconocerle que está educado en las formas y modales adecuados para el servicio diplomático. Leyva fue un muy buen canciller, y ni Murillo ni Sarabia le dieron por los tobillos.
Es más: algo me dice que Petro le cogió vaina a Leyva una vez se dio cuenta que Leyva tenía mas mundo y mas cancha para moverse en ciertos ambientes que a él le quedaban grandes. Petro pudo llegar a resentir la solvencia social y cosmopolita de Leyva, y por ahí empezó el quiebre. Petro es un resentido, y Leyva encarna el objeto de su resentimiento, asi que una ruptura entre los dos era inevitable.
Y le alcanza a Leyva para echarle vainazos a Samper y a Santos, acusando a este último de “golpista” durante la administración Samper.
Y como era de esperarse en un tipo como Leyva, él se auto-elogia atribuyéndose varios hechos de la historia reciente de Colombia en relación a los procesos de paz.
También hay que decir que el aparte en donde habla de la “Constitucionalidad Dialogante”, una teoría de la que yo nunca había oído hablar, suena como a excusa jurídica para justificar una tumbada de Petro. Leyva está en lo correcto en que Petro debe renunciar y que Francia debe asumir, pero, ni sus comentarios públicos o privados, ni sus argumentos jurídicos, venden una tumbada legal sino, por el contrario, dejan un innegable sabor a conspiración.
El último aporte de Leyva está en su evaluación de las intenciones de Petro de cara al 2026. Correctamente, creo yo, cree que Petro intentará quedarse, y que todos los movimientos que hace señalizan esa intención, y yo estoy de acuerdo con él. La lectura básica de Leyva de todo sobre el gobierno de Petro es correcta. En lo que el vejete se descarrila es en su intriga y en su conspiración, pero su diagnóstico es correcto.
Y su evaluación de la ineptitud de Petro para gobernar también es correcta, y él lo sabe mejor que nadie porque él lo vio cometer cagadas borracho y trabado.
Y el vicario se anotó una muy buena cuando dice que Macron mandó para la mierda a Petro recientemente en una conferencia en Europa porque Macron sabe todos los cuentos de Petro, una vez Petro se “perdió” en Paris un fin de semana para trabarse. ¿Con qué cara va a decirle Petro algo a Macron cuando Macron sabe dónde, cómo y con quién Petro se trabó en Paris? Petro es un osado al ir a decirle a Macron algo sobre lo que sea, después de que la DGSI lo debió grabar trabado y borracho en un puteadero de Paris. Francamente, Petro tiene huevo al atreverse a abrir la boca para decirle algo a Macron.
¡En fin! Una entrevista imperdible que recomiendo ver en su totalidad. No hay película o serie de televisión más divertida y entretenida que esta entrevista a Leyva, asi que veanla. El vicario es detestable, pero, al mismo tiempo, es increíblemente divertido.
Y por último hay que decir que el cucho tiene razón . En su tesis básica sobre el gobierno Petro, el cucho tiene toda la razón.
Es más: el cucho tiene tanta razón, que si no fuera tan detestable y tan intrigador, yo sería “leivista” jajaja…
Ese vicario es un personaje, sin duda…
