Por: Miguel Macea Di Martino
Superadas las elecciones presidenciales, llega el momento de hacer una profunda reflexión sobre el nuevo panorama político del país.
Para quienes hacemos parte de los sectores de izquierda, alternativos e independientes, comienza una etapa de resistencia democrática frente a un gobierno que, desde distintos sectores, ha anunciado posiciones que generan preocupación sobre el respeto a las libertades políticas, culturales e ideológicas conquistadas por el pueblo colombiano tras décadas de movilización y lucha social.
Más allá de los resultados electorales, es necesario abrir espacios de diálogo y análisis para definir el rumbo que deben tomar las fuerzas progresistas después del 7 de agosto. Los desafíos son enormes y exigen dejar de lado las divisiones internas para construir una estrategia política sólida que permita defender las conquistas sociales y fortalecer la democracia.
Por eso considero indispensable iniciar, desde ahora, acercamientos con otros sectores sociales y políticos. Sin sectarismos ni egos personales, es momento de construir acuerdos que permitan presentar candidaturas unitarias para gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos.
Solo mediante amplias alianzas será posible consolidar un bloque democrático capaz de ejercer una oposición firme y de convertirse en una alternativa de poder en los territorios.
También considero que el presidente Gustavo Petro Urrego, junto con Iván Cepeda y los demás dirigentes de los movimientos alternativos e independientes, debe recorrer nuevamente el país para mantener el contacto con las comunidades, escuchar sus preocupaciones y contribuir a la construcción de un proyecto político que conserve el respaldo ciudadano de cara a las próximas elecciones.
Un ejemplo reciente demuestra que las alianzas sí dan resultados. La elección de la nueva gobernadora de San Andrés, Providencia y Santa Catalina evidenció que la unión entre el Pacto Histórico y el Partido Liberal permitió derrotar a la derecha y alcanzar una victoria electoral. Ese episodio debe servir como referencia para entender que la unidad, más que una consigna, es una necesidad política.
Finalmente, hago un llamado respetuoso a la militancia y a los simpatizantes del Pacto Histórico. Es momento de superar los egos y las disputas internas que tanto daño le hacen al proyecto progresista.
La madurez política también consiste en entender que ningún dirigente, por importante que sea, gana elecciones en solitario. Gustavo Petro sigue siendo el principal referente electoral del movimiento, pero el futuro dependerá de la capacidad de construir liderazgos regionales, fortalecer las organizaciones políticas y consolidar alianzas amplias que permitan seguir defendiendo un proyecto de transformación para Colombia.
