La pata que le falta al puente Roncador

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Recientemente, el Fondo Adaptación hizo oficial el anuncio de que los puentes Yatí – Bodega serían entregados definitivamente el 20 de febrero del año 2020, dos años después del plazo contractual pactado para el 19 de febrero de 2018.

Oficialmente se le conoce como el Puente de la Reconciliación, pero la gente lo sigue llamando Puente Yatí – Bodega. Es el más largo de Colombia, de 2,4 km, y el quinto de mayor longitud en América Latina.

Realmente se trata de dos puentes: el Santa Lucía, de 1 kilómetro de longitud, que une el borde occidental del brazo de Loba, en el corregimiento de Santafé del municipio de Magangué, y la Isla Grande, un gran islote formado en el centro de ese brazo del rio Magdalena, que sirve de puente natural para llegar a la desembocadura del brazo del Chicagua cercano a Bodega, caserío del municipio de Cicuco, ubicado en la isla de Mompós. El otro puente, de 1,4 km, es el Roncador, que une el extremo nororiental de Isla Grande con el municipio de Cicuco.

Pata arqueológica

La primera pata que le salió a los puentes, que no se previó en los estudios iniciales, fue el descubrimiento de un gran yacimiento arqueológico cuando se estaba excavando la cimentación de la cabecera occidental del puente Santa Lucía. Justamente, en ese sitio, se descubrió el cementerio indígena más grande de Colombia, perteneciente a la cultura Malibú que habitó la zona.

Este hallazgo paralizó las obras, pues hubo que notificar al Instituto Colombiano de Antropología e Historia –ICANH de este descubrimiento y esperar casi un año que se rescataran parte de los restos arqueológicos cerámicos y de más de 32 esqueletos completos de indígenas muy bien conservados.

En total se inventariaron más de 350 mil piezas arqueológicas, quedando pendiente un área superior que no se exploró.

La pata vial

Otra pata que le salió a este megaproyecto pontificio, fue la falta de una variante vial que comunique los puentes con la vía transversal de la Depresión Momposina a la altura del corregimiento de Henequén, para evitar que los más de 7 mil vehículos diarios que se espera transiten por esta vía, penetren al casco urbano de Magangué, segunda ciudad en importancia del departamento de Bolívar.

Afortunadamente, en el año 2016, por gestión de la Sociedad Portuaria de Magangué ante el Ministerio de Infraestructura e INVIAS, se logró que este instituto contratara los estudios de pre inversión de esa variante. Luego, a comienzos del presente año 2019, INVIAS contrató la fase tres de los estudios (ingeniería de detalles) y esta semana se anunció que estarían listo en el primer trimestre de 2020, para proceder a la contratación de la variante.

Cojeando, pero va

Al parecer, cojeando y todo, el puente estará listo para el 20 de febrero de 2020, tal como lo anunció el Fondo Adaptación. La totalidad de las obras estructurales y de detalles de los puentes se encuentran listas igual que las obras de pavimento. Sólo falta conectar la cabecera occidental del puente Santa Lucía con la variante actual de la Transversal de la Depresión Momposina que pasa por Magangué y los corregimientos de Yatí y Santafé, obras que quedarían listas en cinco meses.

 


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