Lo seguimos creyendo: Aguachica algún día será, “un municipio modelo de paz en Colombia”

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Por Antonio María Calvo Silva

El pueblo de Aguachica, en su sabiduría, eligió a LUIS FERNANDO RINCON LÓPEZ, para el período constitucional 1995-1997, un hombre proveniente del acuerdo de paz suscrito entre el Gobierno Nacional y el M-19, un convencido de la necesidad de una paz nacida de las entrañas de la ciudadanía, para que sea estable y duradera, bajo el imperio del Estado Social de Derecho.

El primero de enero de 1995, Colombia, fue testigo de un hecho sin precedentes en nuestra historia republicana, la trasmisión del poder municipal de un militar en ejercicio a un exguerrillero. Fue una escena que hablaba de una reconciliación posible, desde los territorios, aún en medio de la crudeza de la violencia del conflicto armado interno.

Mientras la población, miraba con optimismo y esperanza, la naciente realidad local, los violentos de todas las tendencias, sintieron miedo porque una legitimidad basada en la legalidad, lejos del terror que ellos usaron por décadas, parecía abrirse paso. Por ello, no dudaron en arreciar su grosera ofensiva criminal, desplazamientos forzados, asesinatos selectivos, masacres, entre la que se destacó, por su sevicia, la de Puerto Patiño.

Cada ofensa a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario, fue respondido por el alcalde Rincón López, con serenidad, pero con firmeza, haciendo saber a los autores, que sus crímenes constituían un ultraje a toda la familia humana. Convocó al Gobierno Nacional a Consejos de Seguridad, en los que se anunciaban medidas que, parecían suficientes, hasta que ocurría otra masacre u otro crimen semejante.

Cuando ocurrió el asesinato del Director del Hospital Regional de Aguachica, JOSÉ DAVID PADILLA VILLAFAÑE, el cual desbordó la capacidad de dolor del conjunto de la sociedad, LUIS FERNANDO RINCON LÓPEZ, decidió no convocar los consabidos Consejos de Seguridad, y se dirigió a su pueblo, en lo que, él llamó Asamblea de la Sociedad Civil, un espacio que permitió escuchar todas las voces y opiniones.

De esas discusiones, que, después, contaron con el acompañamiento de instituciones como la Presidencia de la República, Ministerios, el Congreso de la República, la Corte Constitucional, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, entre otras, embajadas, organizaciones sociales nacionales e internacionales, etc., nació la Consulta Popular por la Paz.

Por primera vez, en la vida institucional de Aguachica, ciudadano fue el actor fundamental. Por primera vez, el pueblo hizo carne su soberanía.

El 27 de agosto de 1995, se realizó la Consulta Popular por la Paz y en ella el ciudadano, proclamó que rechazaba la violencia y se comprometió a hacer de Aguachica el “MUNICIPIO MODELO DE PAZ EN COLOMBIA”.

La Consulta Popular por la Paz, fue un éxito y los violentos jamás pudieron falsear la voz de los ciudadanos que, usando un mecanismo democrático, demostraron que la paz es posible, es posible desde el territorio, y, si es posible en el territorio, también lo es en toda Colombia.

La más macabra prueba de su derrota política, la evidenciaron, los violentos, en el uso aleve de la violencia contra los líderes que, sin arma alguna, desafiaron la brutalidad de su monstruosa máquina de terror y muerte, por eso, cobraron las vidas de Álvaro Pallares Ropero, hombre impoluto y uno de los cinco gerentes de la Consulta Popular, Luis Fernando Rincón López, el alcalde más grande y valiente que conociera la región, los concejales José Mario Saldaña, Edinson Duarte, César Passo Torres, líderes sociales como Domingo Molano y Arsenio Obregón, el ex Secretario Privado de la Alcaldía, Nelson Hillera, y otros muchos.

Han pasado treinta años y, Aguachica, aún espera por la verdad, la justicia, la reparación y las medidas de no repetición que le permita pasar la página de la violencia y la iniquidad.

Sería deseable que, desde el Gobierno Nacional, se ensayara un plan de reparación integral por los daños a la democracia local que sufrió y sigue padeciendo Aguachica, cuya ciudadanía sigue creyendo que puede ser, algún día, “MODELO DE PAZ EN COLOMBIA”.


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