Lo que debía ser una vitrina de cultura y hospitalidad terminó empañado por denuncias masivas contra el servicio de taxis en Valledupar durante la más reciente edición del Festival de la Leyenda Vallenata.
Pese a los controles anunciados por la administración municipal y los acuerdos previos con el gremio, en la práctica reinó el desorden tarifario.
Visitantes y residentes reportaron cobros que duplicaban y hasta quintuplicaban las tarifas establecidas oficialmente.
Carreras que, según lo reglamentado, no debían superar los 10 mil pesos, fueron cobradas entre 20 mil y 50 mil pesos, dependiendo de la hora y la zona, sin ningún tipo de justificación clara.
La situación generó indignación, especialmente entre turistas provenientes de distintas regiones del país que llegaron atraídos por el evento cultural más importante del Cesar y terminaron enfrentando lo que calificaron como “un abuso generalizado”.
Muchos denunciaron que, ante la alta demanda y la falta de control efectivo, algunos conductores aprovecharon para imponer precios arbitrarios.
Aunque desde la Alcaldía se habían anunciado medidas para evitar este tipo de irregularidades, las quejas evidencian fallas en la supervisión y en el cumplimiento de las normas.
La imagen de la ciudad quedó en entredicho en uno de sus momentos más visibles a nivel nacional.
Habitantes de Valledupar también se sumaron a las críticas, asegurando que no es un problema nuevo y que cada año, durante el festival, se repite el mismo patrón sin que haya sanciones contundentes.
El episodio reabre el debate sobre la necesidad de controles más estrictos y castigos ejemplares para quienes incumplan las tarifas oficiales, especialmente en eventos de alto impacto turístico.
