Magistrado que lleva caso de Uribe ha tenido varios incidentes de seguridad

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En los últimos meses ya habido varios sucesos sospechosos notablemente, los cuales han ocurrido alrededor del magistrado César Reyes, quien es reconocido por ser el encargado de llevar el proceso contra Uribe en la Corte Suprema de Justicia por el presunto delito de soborno y fraude procesal.

Añadiéndose a estas, sospechas de que estaría estar siendo víctima de chuzadas por parte del ejército, y justamente ahora ocurrieron alrededor de cuatro hechos en su conjunto residencial y en su propia casa, los que han encendido una nueva alarma. Estos eventos han sucedido desde que es parte de la Corte, y especialmente desde que tiene bajo su responsabilidad el caso del expresidente.

Todas estas situaciones, los que son indagados por la justicia, tuvieron inició el 20 de abril, cuando se observó ingresar al parqueadero de su conjunto, en la noche, una camioneta de color oscuro con cinco sujetos armados, quienes alcanzaron a retener contra su voluntad a un vigilante de turno por unos minutos, según la narración realizada a la Fiscalía.

Además, según su testimonio, tres sujetos con capuchas se bajaron y lo encañonaron, obligándolo a subir al carro, donde le cuestionaron insistentemente por el depósito número 16 del edificio, lo cual asegura no haber contestado porque era nuevo en el trabajo.

Luego de este tenso momento, en el que fueron descubiertos por otro vigilante, que hasta intentó obstaculizarles el paso poniendo canecas en la salida, les tocó utilizar al vigilante secuestrado como boleto de salida, lo que les permitió que se abriera la puerta y uno de ellos pudiera retirar los bloqueos. Los sujetos huyeron, y al cabo de unos minutos finalmente dejaron bajar al vigilante en un parque.

La investigación alrededor de esto no avanza con plenitud hasta el momento, ya que las cámaras del conjunto no han dejado determinar detalles de identificación de los criminales debido a su mala calidad. La única información que existe sobre los posibles propietarios del vehículo, es que uno es un hombre de Tunja y el otro una mujer de Acacías, Meta.

Con todo esto, la administradora del conjunto contó a los investigadores otro suceso llamativo, sobre dos policías de la Dijín, quienes fueron reiteradamente al conjunto, los días 18 y 19 de marzo pidiendo ingresar al edificio porque supuestamente se estaba realizando una investigación sobre un tema económico que tiene relación con unos depósitos, estos hechos habrían ocurrido un mes antes.

Ante esto, la administradora, por su parte, asegura que no los dejó ingresar por no existir una orden formal. Un detalle llamativo de todo esto, es que los hombres dejaron un maletín con dinero, esposas y algunos documentos.

Entre otros hechos llamativos para el Magistrado ocurrió en junio del pasado año, cuando uno de sus familiares llamó a la empresa de telefonía Claro para reportar que el Wi-Fi tenía un problema, situación que llevó a que operadores realizarán cambios en la red y se dieran cuenta que existían terceros que estaban vulnerando la seguridad del Wi-Fi y que era un tema que se le salía de las manos, pues los responsables al parecer sabían más que los operadores. Según el medio informativo El Espectador, la operadora que atendió el caso ya no trabaja en Claro.

El cuarto incidente tuvo lugar el 19 de enero, cuando supuestamente un vendedor de puerta a puerta se acercó a uno de los vigilantes a intentar vender “productos afrodisíacos” y terminó diciéndole que él conocía de una plata encaletada en ese conjunto. 3 mil millones en un sótano, contó, y que al parecer era dinero de alguien que está en la cárcel. El relato del hombre terminó de manera tensa con el vigilante, dejando algunos detalles sueltos sobre supuestos cómplices en la situación.

El cuarto incidente ocurrió 19 de enero, cuando presuntamente un vendedor de puerta a puerta se acercó a uno de los vigilantes e intentó vender “productos afrodisíacos”, pero terminó diciendo que él conocía de una plata encaletada en ese conjunto. Que eran 3 mil millones en un sótano que al parecer era dinero de alguien que se encuentra en la cárcel. El relato de este sujeto terminó incomodamente con el vigilante, dejando así algunos detalles sueltos sobre supuestos cómplices en la situación.

El hombre tampoco ha podido ser identificado por el registro de cámaras que justo queda tapado con una reja, y misteriosamente la otra cámara disponible tuvo un pico de voltaje ese día y no pudo grabar nada. Fuente: Redacción Revista Política


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