Muere Ramayá Beltrán, el alma eterna de la flauta de millo

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El Caribe colombiano despide a uno de sus más grandes referentes culturales.

Falleció Pedro Ramayá Beltrán, maestro indiscutible de la flauta de millo y figura esencial en la construcción de la identidad musical de la región.

Nacido en Patico, Bolívar, a orillas del río Magdalena, Ramayá creció entre los sonidos naturales que marcaron su destino.

Desde muy joven encontró en el “pito atravesao” su forma de expresión, convirtiéndolo en una extensión de su alma y en un símbolo del folclor Caribe.

Su talento lo llevó a consolidarse como uno de los grandes exponentes de ritmos como la cumbia, el porro y el chandé, dejando una huella imborrable en escenarios como el Carnaval de Barranquilla, donde fue reconocido como uno de sus monarcas culturales.

A lo largo de su vida, el maestro construyó un legado de más de 300 composiciones, entre las que destacan piezas emblemáticas como “El Ratón”, “La Rebuscona”, “Mico Ojón” y “La Clavada”, obras que trascendieron generaciones y que hoy forman parte del repertorio esencial del Caribe colombiano.

Más que un intérprete, Ramayá Beltrán fue un guardián de la tradición. Su música no solo se escuchaba: se vivía en cada esquina, en cada tambor y en cada niño que, al soplar por primera vez una flauta de millo, sin saberlo, reproducía su herencia.

Su partida deja un profundo vacío en la cultura popular, pero también reafirma la inmortalidad de su obra.

Para familiares, amigos y seguidores, queda el consuelo de saber que su legado seguirá vivo en cada Carnaval, en cada baile y en cada nota que evoque el espíritu del Caribe.


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