La campaña de desprestigio en contra de Gustavo Petro ha tenido multiplicidad de facetas, entre las que se incluyen hacer señalamientos falaces en su contra por su posición con tendencia de izquierda. Algunas de las críticas contra el candidato son por su modo de vestir y presuntas propiedades a su nombre, que en más de una ocasión han señalada como “no dignas” de un político de izquierda.
Sin embargo, todas resultas ser infundadas y no tienen razón de ser (otra cosa son las críticas a sus ideas), pues Petro en ningún momento se ha mostrado como un político con lineamientos de la izquierda teórica, sino de una ideología adaptada a la realidad política colombiana, que se podría entender como izquierda por la tradición radical de derecha que siempre nos ha gobernado.
Como era de esperarse, los colombianos no podemos quedarnos con crítica política fundada en argumentos, sino que los ataques personales y familiares tienen que ser constantes para desmeritar a un candidato. Petro no ha estado exento de esto, pues la gente ha optado por atacar a su familia con señalamientos falaces sobre el estilo de vida que deberían tener por la posición de “izquierda” del candidato.
Ejemplo de esto son los ataques en contra de su hija mayor, Andrea Petro, a quien critican por haber estudiado en Francia en una universidad privada, cuando su padre promulga ideas “comunistas” en Colombia, curiosamente, tal y como ha informado ella misma, la financiación de su universidad ha sido con su esfuerzo laboral y resulta que la Université Aix – Marseille III en Francia, donde cursa sus estudios, es una universidad pública, hechos contrarios a los que quiere señalarle la gente.
Los comentarios de la hija de Petro son además una lección para los colombianos que constantemente recurren en las falacias ad hominem, o falacias al hombre, que pretenden desmeritar las ideas políticas de un candidato por su desenvolvimiento personal en otros aspectos de la vida.
Tomado: Voces
